ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

Actitudes frente a la crisis

Luis Ignacio Martínez Franco. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.- Analizando el papel que están jugando determinados personajes y grupos sociales frente la crisis, se pueden observar diversas actitudes. Unas de carácter positivo o constructivo y otras de tipo negativo o destructivo, pudiendo diferenciarse cuatro actitudes básicas: la de los negadores de la crisis, que huyen de la misma mirando al cielo; la de los destructores, que se dedican a poner palos en las ruedas de la “bicicleta de Rajoy”; la de los antisistema, que aprovechan el descontento social para provocar el caos;  y por último, la de los realistas, que intentan ponerle freno y remedio.  

 

Entre los negadores de la crisis se encuentran: el prototipo (ahora ejerciendo de supervisor de nubes) y el amplio séquito de demagogos que pululaban a la sombra del poder, con una ínfima preparación para llevar las riendas de la gestión pública y los destinos patrios. Hay quienes optan por dar la espalda a la realidad cuando ésta les perjudica. Así se alzaron con el poder los socialistas tras ganar las elecciones en la pasada legislatura: ocultando irresponsablemente la cruda realidad y negando la crisis contra toda evidencia.

 

Sin embargo, los que otrora iban de negadores de la crisis, estando ahora en la oposición han mutado en otra especie: la de los destructores. Desplomados como castillos de arena y desplazados del poder por su frivolidad, creen que, para retomarlo cuanto antes, nada mejor que desgastar al gobierno popular fomentando el malestar social y alentando manifestaciones, concentraciones, huelgas, etc.

 

Por lo que se refiere a los antisistema, la crisis es un caldo de cultivo apropiado para sus fines. Como los anarquistas de otra época creen que otro mundo es posible, pero se equivocan en el método para alcanzarlo: destruir violentamente a un enemigo impersonal, “el sistema”, para levantar otro peor sobre tierra quemada, enarbolando banderas ya fracasadas en otras épocas históricas.

 

Por último, están los realistas, que tratan de lidiar el miura de la crisis. Conscientes del envenenado legado recibido y del estrecho margen de maniobra que tienen,  desempeñan el ingrato papel de preparar la tierra (roturar, arar, abonar, sembrar, regar, etc.), condición sine qua non para que en su día se produzcan frutos. Aquí se encontrarían: de un lado, los responsables de pilotar la nave gubernamental; y de otro, los empresarios valientes e imaginativos que no se arredran ante la crisis y han apostado valientemente por la inversión y el empleo.