Benedicto XVI ha anunciado que San Juan de Ávila será proclamado Doctor de la Iglesia Universal el próximo 7 de octubre, coincidiendo con la apertura del Sínodo sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Y lo ha querido hacer público en la Festividad de Pentecostés, y junto al anuncio de la proclamación como Doctora de otra gran figura de la Iglesia: santa Hildegarda de Bingen, monja benedictina que vivió en el corazón del Medievo alemán, auténtica maestra de teología y profunda estudiosa de las ciencias naturales y de la música.
Por su parte, el Maestro Ávila, sacerdote diocesano, patrono del clero secular español, fue, ante todo, un predicador que ponía siempre en el centro de su mensaje a Cristo y que buscaba con sus palabras, sencillas y profundas, tocar el corazón y mover a la conversión de quien le estaba escuchando.
Un Doctor de la Iglesia es alguien que ha estudiado y contemplado con singular clarividencia los misterios de la fe y que es capaz de exponerlos a los fieles de tal modo que les sirvan de guía en su formación y en su vida espiritual, y que ha vivido de forma coherente con su enseñanza. Con los dos nuevos Doctores serán ya 35 los Doctores de la Iglesia Universal y san Juan de Ávila será el cuarto español, junto con San Isidoro de Sevilla, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús.
Sus testimonios de vida nos invitan hoy a volver la mirada hacia ellos y a perseverar en la misma fe de la que ellos fueron grandes Maestros. Sus ejemplos siguen de plena actualidad, en particular en estos momentos en los que nos apremia la urgencia de una nueva evangelización. Porque pasan los tiempos, pero los verdaderos creyentes como ellos son siempre contemporáneos.

















