La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La nueva evangelización empieza por uno mismo

En la Solemnidad de Pentecostés la Iglesia recuerda la responsabilidad de todos los seglares en el anuncio del Evangelio. En un Mensaje para esta Jornada, la Conferencia Episcopal ha recordado la urgente necesidad del apostolado de todos los católicos, y entre los campos más acuciantes ha señalado la educación, donde se necesitan «testigos creíbles» capaces de transmitir a niños y jóvenes cimientos sólidos sobre los que fundar su vida. Sin negar la gravedad de la situación y la imperiosa necesidad de la misión en Occidente, Benedicto XVI ha centrado esta semana el problema en un aspecto previo: No bastan nuevos métodos de anuncio evangélico, ha advertido a los obispos italianos. La primera condición para hablar de Dios a los demás es que primero hablemos asiduamente nosotros con Dios, seamos hombres nutridos con una intensa vida de oración y plasmados por su Gracia.

Es un mensaje que el Papa lanza a pocos meses de la apertura del Año de la Fe, que precisamente pondrá el acento en la necesidad de redescubrir y volver a acoger el don precioso de la fe. Benedicto XVI reconoce que el momento actual es crítico: Occidente corre el riesgo de convertirse en un desierto inhóspito por la falta de la fe. Y frente a eso no hay respuestas comodonas. La misión empieza por la conversión personal de quienes, como bautizados, tenemos la responsabilidad de anunciar a Jesucristo.