ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

El fútbol como pretexto

Con esa tendencia que se observa de politizarlo todo, nada tiene de extraño que la final de la competición de la Copa del Rey entre el Atlético de Bilbao y el Barcelona, se haya convertido en pretexto para exhibir los atavismos nacionalistas. Si el anunciado abucheo al himno nacional y al Príncipe, fuese cosa de una espontánea manifestación de las respectivas hinchadas que se van a dar cita en Madrid, todo quedaría en un desahogo pasional. La polémica se ha encendido porque han sido los propios partidos políticos nacionalistas los que han estimulado las pasiones para convertir el estadio del Calderón en una exhibición antiespañola, algo que la presidenta de la Comunidad de Madrid considera con razón rechazable.

Esta competición futbolística tiene la gracia de que participan en ella todos los equipos españoles de primera y segunda categoría, clubes ricos y modestos que se reparten por toda España. Se trata de un torneo en el que se muestran los mejores valores de superación deportiva por encima de la especulación económica. Así se han descubierto a lo largo de la competición equipos que han rozado el milagro de llegar cerca de la final, como el modestísimo Mirandés. Mezclar con esta muestra tan democrática y tan deportiva las furias nacionalistas es un despropósito además de una contradicción ya que el premio es una Copa que entrega el rey como símbolo de la unidad española. Dejemos a un lado las miserias de una minoría, que el partido se juegue, que gane el mejor y que la natural pasión del fútbol se imponga sobre la artificial pasión ideológica que algunos tratan de inducir.