La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Por tantos

ABC
José Francisco Serrano Oceja
13/05/12

El agitprop radical defiende hasta la extenuación el principio de «contraprograma que algo queda». La semana en la que la Iglesia lanza la campaña de la Renta 2012 brotan los IBI, los impuestos municipales y demás familias, en permanente ceremonia de confusión. La comunicación de un principio elemental, la ley del por tantos, la máxima de que todo lo que no se da se pierde, el principio de que la Iglesia multiplica hasta el infinito lo que tiene, corre el peligro de acabar reduciéndose a estética publicitaria.

Pongamos tres ideas básicas sobre la mesa: son mejores las historias que las cifras, pese a la fascinación numérica del periodismo; no hay información laica o católica, confesional o atea, solo hay información de calidad, verdadera; y la credibilidad es el principal patrimonio de la comunicación de la Iglesia en la sociedad plural. En esta materia, también en la Iglesia, la credibilidad juega con una variable positiva: la transparencia. El Código de Derecho Canónico pide a los administradores que manejen el dinero como buenos padres de familia, una especie de definición aristotélica. En la televisión americana se emite un programa, titulado «Donde Dios llora», sobre minorías perseguidas en el que uno de los lemas de enganche dice así: «No queremos dinero, queremos robarles el corazón».

En este tiempo es inevitable hablar de números. En el libro de J. Otaudy y D. Zalbidea, «El sostenimiento de la Iglesia católica en España. Nuevo modelo», texto que es un antídoto contra frivolidades, Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de asuntos económicos de la CEE, concluye su colaboración con una mirada al futuro en esta materia. Dice que «la transparencia informativa, en el plano económico, va a ser fundamental como un mecanismo más de comunicación con la sociedad. Todo esfuerzo en esta dirección es absolutamente necesario». Así sea.