La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

«Primavera democrática» en Argelia

El hecho de que los partidos islamistas hayan sido vencidos en las urnas ha dejado en segundo plano las recientes elecciones en Argelia, único país del mundo árabe que ha conseguido encauzar democráticamente la oleada de revueltas que lo sacudió el pasado año. Ha sido el Frente de Liberación Nacional, el viejo partido único nacionalista, el que se ha alzado con la victoria. Esto supone el mantenimiento de la situación surgida de la guerra civil provocada tras las primeras elecciones libres en 1991, cuando el Ejército decidió frenar por la fuerza el avance islamista. Con este antecedente, se comprende el escaso entusiasmo del electorado no solo por revivir una experiencia que costó la vida a más 200.000 personas a lo largo de una década, sino por acudir a las urnas que apenas han rebasado el 40 por ciento del censo.

La Constitución argelina consagra al Corán como base inspiradora de la legislación aunque se ha evitado la imposición pura y simple de la “sharía” como pretenden los islamistas en Egipto y Túnez. Bajo el impulso del conciliador Abdelaziz Buteflika, Argelia ha sabido armonizar las reformas democráticas introducidas en los últimos años con sus raíces islámicas, aunque esto sea insuficiente para los partidos islamistas que acusan al presidente de la república de haber trucado los resultados. Pero los 500 observadores internacionales que han seguido el proceso electoral han dado su visto bueno al escrutinio, saludado por el ministro del Interior como una “auténtica primavera democrática” frente a la “primavera islamista”. La conclusión es que todo sigue igual en una Argelia vital para la estabilidad del Mediterráneo.