ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítul XIII: “La mundanidad” (II)

 ABSTRACT

Today, we are studying the second part of chapter XIII: “The worldliness” (“La mundanidad”).

 

In this part, Marías says that the world (the circumstance) can be named “my own nature”, because it is a tool I use for living. It is important to notice that Julián Marías’s vision of “human nature” includes the metaphysical, the supernatural: in his own words, the idea of “nature” is more radical than the original Greek idea of “physis”.

 

Marías also emphasizes again that the world is only one, a general world, and there are not two different worlds (physical and psychic world). From his point of view, the interpretation of the world begins with particles, molecules and atoms (physical interpretation), but this is just one part and not the whole world. Marías asserts that the world is full of physical things, but these things are not the “primary reality”, because they are influenced by social interpretations (for example, being man or woman is not only a biological question but it is something social and personal).

 

Finally, Marías says that the Earth is the scenario of life but, thanks to technology, the man has been able to trascend his own nature. An example of this fact would be, for Marías, the moon landing.

 

 

A continuación nos adentramos en la segunda parte del Capítulo XIII: La mundanidad, del libro de Julián Marías Antropología metafísica.

 

La mundanidad es una de las categorías del ser según Ortega1. En esta segunda parte del capítulo nuestro filósofo nos descubre que a la circunstancia o mundo la puedo denominar «mi naturaleza» [unidad psicosomática de cuerpo y alma], pues es aquello con lo que hago mi vida. La visión de physis en Julián Marías lleva implícita la apertura metafísica, pues la idea de naturaleza es más radical que la originaria idea griega de physis, de ahí la posible apertura al mundo sobrenatural. A este respecto Marías afirma que “El fenómeno del mundo como tal, es decir, la estructura mundana de la vida, es algo mucho más originario y radical que la naturaleza. (Lo cual, dicho sea de paso, abre un camino para la comprensión de lo «sobrenatural», incluso del concepto del «mundo sobrenatural».) Y esto aclara a su vez, desde otra perspectiva, lo que vimos al comienzo de este estudio: que la distinción entre mundo exterior o físico y mundo interior o psíquico es secundaria respecto a su carácter de mundo, y que hay «mundo» en general –y no simplemente «medio» o «ambiente»- porque hay interioridad.”2

Hay un mundo en general que está por encima de la distinción: mundo físico o mundo psíquico. Todo ello se da gracias a la interioridad. El cientificismo -para Marías- se había quedado en su falta de radicalidad. La interpretación del mundo comenzará en las moléculas, átomos o partículas que encuentro [espacio físico de las cosas], pero todo ello no es el mundo [en su totalidad], sino algo que yo encuentro y que empiezo a conocer y analizar: “El mundo está, ciertamente, lleno de «cosas», y gran parte de éstas son «físicas», reductibles a átomos, protones, electrones, mesones, etc., pero no son la realidad primaria, sino que son halladas desde mis instalaciones, a lo lardo mis proyecciones vectoriales, recubiertas por interpretaciones sociales anteriores a su condición «física», ya que hasta sui carácter «natural» es una interpretación relativamente reciente, si se tiene en cuenta la duración del hombre”.3

Todas mis trayectorias vectoriales se trazan en el ámbito de la mundanidad y están condicionadas por ella, todo ello reductible a presencia física; pero no todo ello es la realidad primaria, pues están recubiertas de interpretaciones sociales anteriores a su condición «física». Para el hombre, las cosas, no son meramente físicas o biológicas, sino que están revestidas de un marcado carácter histórico y social: “Ser varón o mujer no es sólo asunto biológico, sino personal y social.”4

El mundo, para el hombre, se presenta como «abierto» e inagotable; donde el futuro es un repertorio de posibles posibilidades. “La persona vive, se proyecta, imagina, duda, interroga, teme, desde su cuerpo inseparable, y por supuesto en el mundo, que es donde está, precisamente por su corporeidad”5. Mi manera de estar en el mundo no es nunca estática, sino «estar haciendo»; «estar haciéndome»; «estar viviendo». El mundo es el escenario donde se sucede el devenir de mi vida. El escenario se situaría en la Tierra, desde donde el hombre es capaz de proyectarse en todas direcciones, el hombre toma la perspectiva desde la Tierra; pero se ha producido un cambio importante, pues es posible partir desde una mundanidad no situada en la Tierra; la llegada a la Luna libera al hombre de la gleba terráquea. El hombre, al no ser un «animal» o realidad «dada», tiene la posibilidad, por medio de la técnica, de trascender los límites de «su» naturaleza, de ahí que sea una naturaleza abierta y en expansión. El hombre, al «estar en el mundo», lo «mundifica», tiene la posibilidad creadora a modo de Demiurgo haciendo del mundo «su» mundo.

 

La próxima semana continuaremos con la exposición de la segunda parte de este mismo primera parte del capítulo XIV: La sensibilidad como transparencia.

 

1 “Mundanidad: Vida como enterarme de mi yo y de mi mundo […] Decir yo implica mi mundo: no tanto el mundo de la naturaleza cuanto el mundo vivido por mi. Por eso, Ortega escribe que «podemos representar “nuestra vida” como un arco que une el mundo y yo», añadiendo que «no es primero el yo y luego el mundo, sino ambos a la vez» (ORTEGA, 1929, o.c., VII, 416). De este modo vivir integra dos realidades inseparables: estar en el mundo y convivir.”. En ROLDÁN, P. Hombre y humanismo en Julián Marías. La dimensión psicosocial de su antropología. Universidad Complutense. Madrid. 1998 (Tesis doctoral).

 

2MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, p. 94

 

3 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, p. 94-95

 

4 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, p. 95

 

5 MARÍAS, J., Persona, Alianza editorial, Madrid, 1996, p. 135