La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
"La JMJ fue una ocasión de conversión muy grande, a muchos cambió su vida"

El cardenal Rouco afirma que “el mejor fruto de la JMJ es que nos ha enseñado un camino para llevar a Cristo a los jóvenes de esta hora histórica, y además, en el mundo”


El viernes fue presentado en rueda de prensa, el Libro Oficial de la JMJ, ‘Una verdadera cascada de luz’, editado por Edice, y que recoge los textos pronunciados por el Santo Padre durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid el pasado mes de agosto, así como una amplia selección de fotografías.

En el acto participaron el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, acompañado por el Director Ejecutivo de la JMJ, Yago de la Cierva, la periodista Inmaculada Galván, y el editor y la coeditora de la obra, Isidro Catela y Anahí Rodríguez, respectivamente.

En su intervención, el Cardenal afirmó que “el libro nos ayuda a colocarnos en ese acontecimiento de agosto del año 2011 en Madrid”. Además, señaló que “evocaría la JMJ de Madrid tal y como lo dijo el Papa: una cascada de luz. Si uno se adentra en el alma del libro, de las fotografías, de los rostros que en ellas se reflejan, de los acontecimientos que avivan, nos encontramos también en Madrid con un acontecimiento del Espíritu”. También “ha sido una experiencia de Pentecostés. Un acontecimiento del Espíritu de Cristo, el Señor. El gran personaje de la JMJ fue Él. Y el papel del Papa en las Jornadas es justamente ese: el de subrayar y expresar la presencia de Cristo”.

“El Papa también ha dicho que la Jornada era una expresión de la nueva evangelización vivida, es decir, nueva evangelización, forma nueva de llevar a Cristo a los jóvenes. Y eso ha sido. Por lo tanto, el mejor fruto de la Jornada es que nos ha enseñado a todos los que participamos en ella, y a toda la Iglesia, un camino para llevar a Cristo a los jóvenes de esta hora histórica, y además, en el mundo.

La juventud que vino a Madrid era la juventud católica, en el sentido más teológico de la expresión, es decir, juventud que está bautizada y que pertenecían como miembros vivos a la Iglesia pero, además, también, en el sentido más descriptivo o sociológico, ya que venían de todos los rincones de la tierra. Esa lección de catolicidad es, quizá, una de las primeras lecciones que se pueden extraer de la JMJ, y que quedan muy bien reflejadas en el libro”. Así, la JMJ “nos dice cómo hay que llevar a Cristo a los jóvenes de hoy. En primer lugar, en un sentido plenamente católico: a todos los jóvenes del mundo. No sólo desde el punto de vista externo, de lo que podíamos llamar las estadísticas geográficas, demográficas, sino desde el punto de vista interno: llamar a todos los jóvenes, cualquiera que sea la situación personal en la que viven. Hoy, en muchos casos, difícil, casi dramática”. “Llevarles a todos a cualquiera de su situaciones a Cristo es llevarles luz, es llevarles camino y es llevarles futuro y perspectiva”.

“El Papa subraya como uno de los grandes frutos de la JMJ el haber -si no recuperado, porque estaba recuperándose ya- desarrollado, expresado y vivido ese momento decisivo para saber el hombre quién es, que es la adoración al Señor encarnado, eucarístico. Y el sacramento de la penitencia”. Ambos, añadió, adoración y penitencia, estuvieron muy presentes en la JMJ Madrid 2011, y están estrechamente relacionados. “Y otro de los grandes frutos de la JMJ ha sido la alegría, el gozo de vivir cuando uno sabe su destino y a quién tiene al lado”.

Por eso consideró que “el libro nos puede ayudar a evocar ese gran acontecimiento del Espíritu que fue la JMJ y, por consiguiente, el gran acontecimiento de la Iglesia, que nace del Espíritu, de Cristo encarnado, muerto y resucitado, y del Espíritu que le envía. Y del hombre, de los jóvenes y de la humanidad, que pudo ver cómo se puede hacer nueva humanidad y cómo se puede abrir un camino al hombre nuevo, que le lleve verdaderamente a la salvación”.

Preguntado por los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud, el Cardenal dijo que ésta “es de la Iglesia entera, y habría que preguntar a los obispos de España y de todo el mundo que han venido aquí por cómo ha fructificado”. Reconoció que “los efectos de la acción del Espíritu siempre son de largo de recorrido”, aunque afirmó que “ya estamos viendo sus frutos, y lo veremos más a lo largo de este verano y del curso que viene, sobre todo teniendo en cuenta la perspectiva del Año de la Fe. En Madrid estamos preparando la Misión Madrid, con un capítulo muy importante dedicado a las nuevas generaciones, pero a toda la vida de la Iglesia, con la intención de llevar esa esencia de lo que es el ser cristiano, que es el encuentro con el Señor, y suscitar la vida que viene de Él y lo cambia, empapa y transforma todo”.

Además, señaló que hay que llegar a todos los jóvenes, y abrir para ellos nuevos horizontes, con humildad y con caridad. Por último, afirmó que la JMJ “produjo un mayor acercamiento a Dios”, manifestado en la cantidad de personas que se acercaron en esos días al Sacramento de la Penitencia –sólo en el parque del Retiro hubo más de 40000 confesiones- y en el número de horas que confesaron los sacerdotes en Cuatro Vientos –muchos comenzaron a las 2 de la tarde del sábado, y terminaron a las 6 de la mañana del domingo-. “Ese fue un índice de conversión muy fuerte, que vale de ejemplo. Pero también ha sido para mucha gente mayor una ocasión de conversión muy grande. Para muchos, la JMJ de Madrid 2011 cambió su vida”.