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Monseñor Fidel Herráez recuerda a las personas que han podido encontrar a Dios gracias a la mediación de don Agustín García-Gasco

Mons. Fidel Herráez, Obispo Auxiliar de Madrid, presidió ayer una Eucaristía en la Parroquia de San Ginés (c/ Arenal, 13) en memoria del Arzobispo Emérito de Valencia, Cardenal Agustín García-Gasco, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, el 1 de mayo de 2011 en Roma, donde se encontraba para participar en la beatificación de Juan Pablo II. La ceremonia estuvo concelebrada por el Obispo de Zamora, Mons. Gregorio Martínez, vicarios Episcopales y otros sacerdotes.   

En su homilía, Mons. Fidel Herráez recordó que a todos nos une «el lazo del común espíritu del Señor, que es Dios», y, además,  a don Agustín, nos une, dijo, «un fuerte lazo de amistad». Así, señaló que «este templo parroquial fue fuertemente significativo» para don Agustín, donde celebró el pasado año su última Semana Santa, que definió como «la más feliz de su vida».

También, explicó que se le recordaba «para presentar nuestra oración de acción de gracias por él y encomendarle al amor de Dios». «Estamos volviendo a pasar por el corazón a don Agustín para dar gracias a Dios por su recorrido entre nosotros y orar por él», añadió.

Se refirió, asimismo, a la mediación humana, gracias a la cual don Agustín conoció a Dios, Camino, Verdad y Vida. «En esta historia ha Dios ha ido llamando a personas concretas para que sean mediadores y así llamó a don Agustín», dijo, al tiempo que rememoró su infancia, su juventud, sus años en el Seminario y su servicio y ministerio episcopal en Madrid y Valencia.

«Dios ha querido que fuese mediador. ¡Cuántas personas habrán podido encontrar a Dios a través de la mediación de don Agustín!». Por ello, reconoció que hay motivos «para dar gracias a Dios por toda su vida y por su muerte». «Que nuestra Madre le ayude a acogerlo al amor del Padre».