La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

“La Iglesia necesita hoy en un tiempo de tan grave crissi espiritual y moral, la oración para abundantes vocaciones al sacerdocio»

En su habitual intervención en el informativo diocesano de la Cadena COPE, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, habló el pasado domingo de la Jornada de Oración por las Vocaciones y señaló que “una hermosa iniciativa pastoral ha nacido hace años en nuestra Archidiócesis: las 24 horas de adoración ininterrumpida ante el Santísimo Sacramento en la Capilla del Seminario Conciliar en la que participan, en turnos de una hora, comunidades parroquiales, distintas familias religiosas, numerosos movimientos apostólicos y nuevas realidades eclesiales”.   Cardenal Antonio Mª Rouco Varela

Para el Cardenal, “en el cuidado pastoral de las vocaciones, la plegaria explícita y constante de toda la comunidad diocesana ocupa el primer y más decisivo lugar” pues “la oración es el alma de toda Pastoral Vocacional”. En este sentido, afirmó que “así lo pone de manifiesto, año tras año, esa Vigilia extraordinaria de adoración que tiene lugar las vísperas del Domingo de la Jornada Mundial por las Vocaciones. Mantengámosla viva a lo largo de todo el año con crecido fervor y con un interés espiritual, que sea más intensamente compartido por un número cada vez mayor de fieles y de grupos eclesiales de nuestra Comunidad Diocesana!”

“Esta primera y fundamental vocación del hombre trae, por tanto, su origen de la gracia y del don del Espíritu Santo. Y la gracia, o se la pide y suplica a su Dador, Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, o no se la recibe. Sólo un corazón humilde, abierto y cultivado con la experiencia de la oración posee el espacio interior apropiado para acoger el amor de Dios y corresponderle amando”, dijo. “La vocación cristiana es vocación universal, proyectada y querida por Dios para todo hombre que viene a este mundo”.

“La vocación del ser cristiano hay que rogarla personal y comunitariamente, prosiguió, cuando más las formas específicas de vivirla con la mirada puesta en el estar y mostrarse dispuesto a ser instrumentos del Señor ¡de Jesucristo Resucitado! con el fin de que su llamada al hombre para ser ‘hijo de Dios por adopción’ -con Él, por Él y en Él: el Hijo Unigénito, ‘nacido del Padre antes de todos los siglos’-, llegue lo más abundante y lo más contagiosa posible”. Y es que “toda vocación específica nace de la iniciativa de Dios; es don de la caridad de Dios”, como reza el lema de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones del presente año, aprobado por el Santo Padre Benedicto XVI.

“La Iglesia necesita hoy en un tiempo de tan grave crisis espiritual y moral, más que en otras épocas y con urgencia inaplazable, la oración de sus hijos e hijas para que el Señor le conceda, en primer lugar, abundantes vocaciones para el sacerdocio”. Por tanto, “toda renovación verdadera de la vida cristiana ha de contar inexcusablemente con sacerdotes santos que den ‘la vida’ con ‘el Buen Pastor’ por ‘sus ovejas’. Y, en segundo lugar, toda renovación de la realidad social -económica, política y cultural- depende esencialmente de esa renovación de la conciencia y de los modos y estilos de vida, sólo posible y eficaz desde el amor de Dios”.

“La situación de sociedad descristianizada, en la que se encuentran muchos países de la vieja Europa, ha llegado también a nosotros: ¡a España! y afecta no levemente a sectores y personas de nuestra ciudad y nuestra Diócesis de Madrid”, dijo. “La crisis de la fe es también ‘nuestra crisis’”. En este Domingo del Buen Pastor podíamos añadir, glosando las palabras del Papa: en el núcleo de “la crisis de fe” de los europeos se encuentra la falta de vocaciones para el sacerdocio y la vida consagrada: ¡la crisis vocacional! Y, la crisis vocacional se entrelaza inextricablemente con la crisis espiritual: ¡con la crisis de la vida de oración!”.

Finalmente, señaló la necesidad de “evangelizar de nuevo a nuestra sociedad”-¡al hombre hermano que encontramos cada día en los ambientes donde se desenvuelve nuestro quehacer y convivir diario!- se quiere perentoriamente nuevos evangelizadores: santos y numerosos sacerdotes, muchas y generosas almas consagradas a Jesucristo el Salvador, para que su amor llegue convincentemente a todos los que más lo necesitan en el cuerpo y en el alma.”. Y concluyó pidiendo que se rece por las vocaciones.