La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Monseñor Fernando Sebastián

Dice el refrán que de bien nacidos es ser agradecidos. La concesión de la Medalla de Oro de la Fundación Pablo VI al que fuera, entre otros cargos, arzobispo de Pamplona y Secretario General de la Conferencia Episcopal, monseñor Fernando Sebastián, es un acto de obligada justicia y de sentido agradecimiento. Un acto que reconoce la fecundidad de una vida de servicio a la causa del Evangelio y a la sociedad española, en un período de la historia en el que la Iglesia ha contribuido eficazmente a la paz, a la estabilidad y al desarrollo social.

Desde sus jóvenes años de profesor en la Universidad Pontificia de Salamanca, de la que fuera Rector, ha impregnado su forma de trabajo con un singular estilo de diálogo, de concordia, de claridad en el juicio y en el discernimiento de lo que ocurría. Sus contribuciones a la renovación de la teología española o a la clarificación del juico cristiano sobre la realidad en momentos claves como la Transición o la respuesta ante el terrorismo, hacen que su pensamiento sea hoy una referencia obligada. La profesión de los consejos evangélicos ha hecho que la vida de monseñor Fernando Sebastián adquiera una especial fuerza de atracción. La Iglesia y la sociedad española pueden sentirse orgullosos de contar con hombres que en el ejercicio de la libertad que nace de la verdad, han sabido sembrar esperanza en el presente y para el futuro.