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El Secretario General de Cáritas: “Hoy más que nunca es importante recordar que una sociedad que no reconoce la dignidad de las personas más vulnerables, no se reconoce a sí misma”

Cáritas Española presentó ayer la Memoria 2011 de su Programa de Empleo con cifras sobre las personas atendidas el pasado año, que ascienden a 80.147 a través de una red de 374 centros repartidos por toda España. Además, se recogen las estrategias para impulsar la inserción social de las personas más vulnerables, especialmente de los jóvenes, a través del empleo y se dan algunas claves para el futuro de las políticas sociales. En la rueda de prensa han intervenido Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española, y Félix Miguel Sánchez, coordinador del Equipo de Empleo.   

Para el secretario general de Cáritas, “más allá de la política y las medidas necesarias, es necesario un cambio en la mentalidad de la ciudadanía”. En este sentido, ha subrayo que estamos en un momento de “complejidad económica, de pobreza más intensa, más extensa y más crónica” y que “tenemos que volver a reafirmar que las personas más débiles han de situarse en el centro de las preocupaciones éticas y políticas”. “Los pobres no son un sumatorio de problemas, están dotados de dignidad inviolable, tengan o no tengan papeles, sean jóvenes o mayores, extranjeros o no”, añadió.

“Desde los principios y valores evangélicos y la Doctrina social de la Iglesia, lanzamos una invitación a todas las personas y políticos, empresas y trabajadores para un mayor compromiso con las personas más pobres”, afirmó Sebastián Mora, porque “os necesitamos a todos”. Y es que “se puede hacer mucho más de lo que hacemos”. Así, puso de manifiesto que “hoy más que nunca es importante recordar que una sociedad que no reconoce la dignidad de las personas más vulnerables, no se reconoce a sí misma”.

Por su parte, Félix Miguel Sánchez explicó que “lo que se pretende con esta memoria es mostrar que con políticas de compromiso de todos el acceso de las personas más necesitadas al empleo, es posible”. En concreto, en el 2011 se acercaron al programa de empleo de Cáritas 80.147 personas, de las que 13.148 consiguieron un puesto de trabajo.

De las 80.147 – en 2010 fueron 83.952 personas-, 7 de cada 10 son mujeres, el 60% inmigrantes y el 40% españoles –en 2010 eran españoles el 25%-. Además, el 60% tiene edades comprendidas entre los 25 y los 45 años, edad de “pleno desarrollo profesional y laboral y, muy frecuentemente, los principales sustentadores del hogar familiar”. Por tanto, el perfil predominante de los Programas de Empleo de Cáritas en 2011 es “mujer, inmigrante, de entre 25 y 45 años y con bajo nivel de formación”.

Sin embargo, la curva ascendente registrada de 2005 a 2009 se ha invertido en los dos últimos años. Ello se debe a la fuerte destrucción de empleo del último período y a que las personas con las que Cáritas trabaja necesitan una intervención más intensa y duradera para logra su inserción laboral y, actualmente, con los recursos que cuentan – 27 millones de euros- no se puede asumir un mayor número de participantes.

En definitiva, señaló, 67.269 personas siguen sin empleo aun “pero luchan por encontrarlo”. “Con medidas, recursos y compromisos públicos y privados oportunos, las personas pueden acceder al empleo”.

En el turno de preguntas, Sebastián Mora reflexionó sobre la reforma del sistema sanitario sobre los inmigrantes en situación irregular y ha apostado por que si el Gobierno considera que existe un abuso del sistema de salud o turismo sanitario, que aborde políticas para “cortar esos usos indebidos, en lugar de recortar un derecho”. En cuanto al impacto que esta medida tendrá en las organizaciones sociales y concretamente en Cáritas, Mora prevé que la labor social de la Iglesia deberá aumentar sus prestaciones sanitarias, que en 2010 -cuando atendió a 150.000 personas en situación de irregularidad- supusieron un 5 por ciento de todas las ayudas.

Ante esta situación, apostó por “un sólo sistema universal para todas las personas que tengan necesidad” pues, a su juicio, es “lo que más integra, normaliza y justifica el derecho” y ha recordado que si se restringe el derecho a la salud, “se potencia la exclusión social”.