La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Y que la Iglesia pague a los profesores de Religión

El Partido Socialista de Madrid quiere eliminar las ayudas a la enseñanza privada

En la foto Tomás Gómez en un mítin

En la foto Tomás Gómez en un mítin

Dentro de su escalada de laicismo radical y de ataques a la Iglesia, el Partido Socialista de Madrid (PSM), a través de su Secretaria de Educación, Carmen Bonilla, ha pedido a Esperanza Aguirre,  presidenta de la Comunidad de Madrid, «reducir el gasto por profesores de Religión, que ahora asume la Comunidad de Madrid,” y que a su juicio, debiera asumir la Iglesia. La petición se suma a otra del propio líder del PSM, Tomás Gómez,  en la que insta al Gobierno a retirar la exención de los impuestos a los edificios religiosos, como el IBI.

En una nota de prensa, la señora Bonilla defiende que “cuando se trata de educación, hay que hablar de inversión, no de gasto” y se muestra en contra del modelo educativo del PP que, asegura, “sólo beneficia a los que tienen dinero”. La responsable de Educación del PSM critica que en la Comunidad de Madrid se estén haciendo recortes en la enseñanza pública, en aspectos como inversión o becas, mientras “se mantienen las ayudas a la educación privada”. En su opinión, para reducir el gasto en Educación habría que “eliminar las deducciones fiscales por gastos de matrícula, que se reflejan en el Impuesto de la Renta a las familias que llevan a sus hijos a la enseñanza privada”.

Bonilla propone, asimismo, “reducir el gasto por profesores de Religión, que ahora asume la Comunidad de Madrid, y que debiera asumir la Iglesia” y coincide con el líder del PSM, Tomás Gómez, en que el Gobierno “debería retirar la exención de los impuestos a los edificios religiosos, como el IBI”.

Curiosamente, en la misma línea se ha manifestado el ex teólogo Juan José Tamayo durante la presentación de un libro suyo titulado Otra teología es posible, en León. Según informa la agencia EFE, Tamayo afirmó que España se caracteriza “por tener todavía muchos restos de nacional-catolicismo”, y que después de 35 años de democracia “sigue siendo en buena medida un Estado confesional y lejos de ser laico, es más, en algunos casos va en dirección contraria al laicismo”. Tamayo se lamentó que la Iglesia no haya sufrido recortes: “Mantiene todos los privilegios intactos como si nos encontrásemos en tiempos de bonanza” y sostuvo que el Estado “sigue siendo rehén de la Iglesia católica”.