La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Judaísmo, islamismo y cristianismo, unidos en la reivindicación de la igual dignidad de la vida del discapacitado

Judaísmo, islamismo y cristianismo han hecho converger sus voces hoy para reivindicar la dignidad de la vida del discapacitado, una dignidad que reclama respeto y atención. El V Congreso ‘Paradojas de la Discapacidad. Autonomía, Capacidad e Independencia’ ha propiciado la ocasión de esta apelación conjunta. Ha sido en la mesa redonda ‘El Servicio a la Vida. Judaísmo, Islamismo y Cristianismo’, en la que han participado el Imán de la Mezquita Central de Madrid, Tatary Riay, la discípula del Gran Rabino de Madrid, Viviana Barnatan, el sacerdote, Jesús Conde Herranz, y la profesora de Derecho Eclesiástico de la Universidad Complutense de Madrid, María José Roca. 

Jesús Conde Herranz, Consiliario de la Hospitalidad de Lourdes de Madrid, Riay Tatary, imán de la mezquita de Madrid y han protagonizado una mesa redonda en el marco del V Congreso Internacional sobre Discapacidad, que se está celebrando estos días en la Universidad CEU San Pablo.
Jesús Conde, que ha sido también durante años el Delegado Episcopal de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Madrid, centró su intervención en “iluminar la comprensión de la discapacidad humana tal como hoy es percibida, sentida y tratada en diversos niveles de operatividad (personal, familiar, social, institucional,…) desde el horizonte significativo de la Biblia cristiana”.
En este sentido, subrayó que se trata de explicitar el mensaje sobre “el conjunto de realidades humanas” que hoy se etiquetan con el término discapacidad, que “acoge dentro de su campo semántico a un número cada vez mayor de disfunciones organico-psíquicas que incluyen como común denominador el riesgo de minusvalorar a quienes las padecen en su condición de personas o, al menos, en tanto que sujetos activos de la sociedad y, por tanto, portadores equitativos de derechos y deberes, al igual que el resto de los ciudadanos aunque, por supuesto, a su modo propio y contando con las ayudas que les sean debidas en cada caso”.
Así, hizo un repaso por los distintos personajes que aparecen en el Antiguo y en el Nuevo Testamento con discapacidad como ciegos, mudos, cojos, lisiados…
Por su parte, Riay Tatary, Iman de la Mezquita Central de Madrid, partió en su intervención de que las referencias a la discapacidad en el Corán son muy escasas ya que, por ejemplo, “la ceguera del corazón o hacerse el sordo ante las enseñanzas divinas”, se muestran en sentido figurativo. Sin embargo, “hay muchos textos jurídicos que cuidan a los discapacitados y reciben incluso apoyo económico del Estado desde tiempos muy antiguos en la época del Califa Omar Bin Abdul Aziz”.
“En la sociedad musulmana se han dado ejemplos de discapacitados que han tenido un papel importante en la vida científica y especialmente en las ciencias de religión islámica”. Y es que “el Islam ve la discapacidad como una condición moralmente neutral, no es considerada ni una maldición, ni tampoco una bendición. La discapacidad es aceptada como parte inevitable de la condición humana”.
Para el imán, “la vida humana debe ser valorada dentro del Islam y todos los seres humanos deben ser considerados iguales independientemente de sus capacidades”.

 

Por su parte, la judía Viviana Barnatan, ha insistido en la idea de que el enfermo o el discapacitado siguen conservando intacta su condición y su dignidad pese a su deterioro físico. “Cualquier persona que está junto a otra enferma durante años y contempla su deterioro sabe que en esa persona hay un alma divina. El alma comprende y escucha”, subrayó.

Todas las exposiciones han confluido en la afirmación de una dignidad humana que es inherente a la persona, con independencia de su estado físico o mental. Por ello es fundamental tomar a la persona y a su dignidad como fuente y referencia de todo ordenamiento social y jurídico. Y es precisamente en este aspecto en el que ha incidido la profesora María José Roca, pues, a su juicio, en la actualidad “se ha desdibujado el concepto de dignidad y de persona”. Esto ha sucedido hasta el punto de que dicho concepto ya no es tomado como límite de la acción legislativa, por lo que “el Derecho pasa de ser un garante de la justicia a convertirse en un factor al servicio del poder”.
 A partir de ahí, se entienden tergiversaciones conceptuales, como que se faculte al titular de un derecho subjetivo a modelar los límites del derecho objetivo que se le reconoce, una perversión de la más elemental lógica jurídica que da pábulo a prácticas como “el aborto, la eutanasia o la eutanasia de los niños”. En el fondo “se deja la protección de la vida humana a expensas del criterio de un tercero que decidirá en función de si esa vida le supone o no una carga”. Ante esta situación, “el diálogo entre las tres grandes religiones es fundamental para la defensa de la dignidad de la persona