La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
En su habitual intervención del domingo, en el informativo diocesano de COPE

El cardenal Rouco señala que “el fruto y la cosecha vocacional de la JMJ se va a notar cada vez más en los próximos meses, y en el próximo curso”

En su habitual intervención del domingo, en el informativo diocesano de COPE, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, habló entre otros temas de la próxima ordenación sacerdotal que tendrá lugar en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena el sábado 5 de mayo. “Van a ser 16 los diáconos que se ordenarán presbíteros este año. Dos de ellos son de la diócesis de Ruanda, que se han formado en nuestro seminario, y regresarán a servir a la Iglesia en su tierra”. Los 14 diáconos que ordenará el Cardenal en la Catedral “se integrarán en ese número tan considerable de jóvenes sacerdotes madrileños que están dando el alma para que Cristo llegue al corazón y al alma de los jóvenes madrileños. Lo han hecho desde hace mucho tiempo, en distintas etapas de nuestra historia pastoral reciente, en la Misión Universitaria, en la Misión Joven, en el gran Jubileo del Año 2000, en el Sínodo, y en las grandes peregrinaciones a Santiago de Compostela, en la participación de las Jornadas Mundiales de la Juventud de París, Roma, Toronto, Sidney y Madrid… Y han salido más tocados por la llamada de Cristo de lo que ya estaban. A muchos por primera vez les tocó el alma a fondo, hasta el punto de tener que cambiar la vida, de sentir que si Cristo me llama tengo que cambiar la vida, toda la vida. Otros ya lo estaban, y querían ser testigos de la riqueza que supone ese Sí, lleno de amor misericordioso, un amor que levanta al hombre, que lo pone al nivel del corazón de Cristo y, por tanto, figurativamente, al nivel del corazón de Dios”.

“Esos jóvenes, prosiguió, van a recibir para su servicio a un buen grupo de jóvenes que van a ser sacerdotes este año, y en el verano recibirán a un buen número de jóvenes que serán ordenados diáconos, y también contarán con otras vocaciones que han surgido en estos meses, como jóvenes religiosas, consagradas, jóvenes religiosos… El fruto y la cosecha vocacional de la JMJ se va a notar cada vez más en los próximos meses, y en el próximo curso”.

En este sentido, el Cardenal hizo alusión a la próxima Misión, que comenzará en otoño en Madrid, y de que la “estamos ya haciendo el proceso de reflexión, consulta y oración en amplios sectores de la vida de la Iglesia diocesana, pero sobre todo entre el grupo de sacerdotes que fueron los que dirigieron y coordinaron la acción de la diócesis y la acogida de los jóvenes del mundo en las distintas vicarías… Y no sólo entre ellos, sino también entre todos los consagrados/as y los fieles laicos dedicados a la tarea de la educación y del acompañamiento de los jóvenes, a los que vamos a llamar un día muy señalado, el 12 de mayo, a reunirse en IFEMA, para recoger de una forma muy compartida por los representantes de movimientos juveniles de la Iglesia, sacerdotes y colaboradores en la pastoral juvenil, el cuidado, la atención y el seguimiento pastoral de las distintas parroquias. Hay muchas parroquias en Madrid con movimientos juveniles, muchos más de los que algunos piensan y dicen. Ese diálogo tendrá un contraste teológico por parte del Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, y estará precedido de una intervención del Arzobispo de Madrid, y tendrá un momento culminante en la oración Eucarística y en la Adoración al Señor. También habrá aspectos festivos. Ese encuentro va a ser un paso importante en la preparación de la Misión Madrid y lo que se refiere al segmento joven de la población en Madrid, al que se dirige de una manera especial e intensa”.
Por último, habló del reciente encuentro con Benedicto XVI en la Audiencia que concedió a la diócesis el pasado 2 de abril. “Fue un encuentro de saludo nuestro al Santo Padre agradecido y festivo con la orquesta de la JMJ, que terminó ofreciendo al Santo Padre una canción mariana muy popular, que se cantaba en Baviera. La respuesta de él fue jugosa, llena de recuerdos de la JMJ, pero señalando ya el camino del futuro, hablando de los jóvenes, de sus responsabilidades ante el Señor, poniéndolos en la pista de la Nueva Evangelización, diciéndoles que hay que colocarse en la plaza pública de la historia para ser testigos de la fe y que, además, es una responsabilidad que le atañe a cada uno de nosotros y a cada uno de ellos. Todos recibimos una vocación concreta para construir el Reino de Dios, para ser testigos del Evangelio, para llevar a Cristo al hombre. Y a esa vocación hay que responder, y todos somos necesarios para llevar a cabo esa gran misión de llevar a Cristo vivo al hombre”.

“La Semana Santa, prosiguió, nos colocaría después en el centro mismo de ese momento culminante del misterio salvador que es el Señor, que fue su nacimiento, su vida, pero sobre todo su pasión y su muerte, que corona y convierte en don del Espíritu Santo la gran mañana de la Resurrección. Ser testigos de ese Señor Resucitado, que está vivo y es el protagonista del mundo, del hombre, de la familia humana, está vivo en cuerpo y alma es el Señor, es Cristo. Algunos lo llaman el viviente…, pero en cualquier caso es el que está con nosotros, está vivo, salvándonos y ofreciendo su salvación al hombre. Todos somos necesarios para ser testigos de ese Cristo Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Y los hombres lo necesitan mucho hoy”.