Las declaraciones del primer ministro han suscitado, en principio, reacciones positivas en las minorías religiosas, pero también reacciones más cautas entre comentaristas, dados los graves problemas que supone la devolución de propiedades antiguas muy numerosas. Por otra parte algunos comentaristas consideran que el decreto podría ser considerado como un avance de Erdogan en las conversaciones con Bruselas, sobre la entrada de Turquía en la Unión Europea. En varias ocasiones, en efecto, la UE ha pedido a Ankara pasos para eliminar las discriminaciones hacia las minorías religiosas. “La Comisión europea vigilará con atención, añadía un portavoz, sobre el cumplimiento de la nueva ley, y mantendrá contacto tanto con las autoridades turcas como con las comunidades religiosas no musulmanas”.
Esta nueva normativa del decreto de 2011 sanciona que las fundaciones religiosas,reconocidas en el cuadro del Tratado de Lausana, disponen de un año de tiempo para pedir la restitución de todas las propiedades registradas como pertenecientes a las mismas en el censo de 1936 y confiscadas por el Estado turco. El Tratado de Lausana (24 julio 1923), que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y que propició, entre otros asuntos, la república turca proclamada por Kemal Ataturk, y que incluía la firma de Grecia, Turquía y naciones aliadas, definÍa las fronteras de la Turquía moderna y garantizaba la minoría griega en Turquía, y la minoría turca en Grecia. Se reconocían oficialmente como “minorías no musulmanas” las históricamente presentes en el territorio turco (armenios ortodoxos, griegos ortodoxos y judíos), sin contemplar la “minoría” católica latina, por lo que el decreto no alcanza, de suyo, la restitución de los inmuebles expropiados a los católicos.
Otros signos de atención a estas minorías subrayan esta esperanza de restitución, ya que miembros del Departamento de confesiones religiosas del Gobierno han invitado y realizado recientes entrevistas con las mismas. Así mismo la Comisión de la Asamblea Nacional Turca, encargada de elaborar la nueva Constitución del país, recibía en febrero de este año (2012), representantes de religiones minoritarias para conocer de primera mano sus intereses. Son signos de optimismo para las minorías religiosas y de posible nueva capacidad de vivencia y actividad, después de muchos años de dificultades. En este sentido el Patriarcado Ecuménico Ortodoxo de Turquía comentaba con esperanza recientemente (21 febrero 2012), esta fase inicial de atención a las minorías no musulmanas y pedía “plena libertad” para las mismas.
2.- El patrimonio a devolver
El patrimonio a devolver se refiere a múltiples propiedades religiosas confiscadas por autoridades turcas en 1936 y en otros momentos, incautadas ilegalmente a juicio del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: iglesias, sinagogas, cementerios, tierras, edificios, objetos de arte religioso, bibliotecas … Según primeros cálculos, representan una cifra considerable, no inferior a un millar de propiedades, pertenecientes originariamente a ortodoxos griegos, ortodoxos armenios, cristiano-caldeos y judíos.
El significado del decreto es también importante, ya que se produce en un medio social de extendido laicismo, recogido en la propia Constitución del país (const. 1982, art. 2): “La República de Turquía es un Estado democrático, laico y social de derecho”). La Constitución, sin embargo, reconoce la libertad de conciencia, convicción y creencia religiosa y libertad de ejercer el culto para personas individuales y asociaciones (arts. 24 y 33).
3.- Actitud de y ante la Iglesia católica en Turquía.
En cuanto a la Iglesia católica en Turquía, en principio no contemplada en el Decreto de Erdogan, como queda indicado, aun siendo minoritaria, (unos 32.000 fieles, según estimación vaticana), dispone de una discreta estructura de seis obispados (diócesis y vicariatos apostólicos), que integran varios ritos católicos, con sede en diversas ciudades, Estambul,Ankara,Esmirna, Anatolia… coordinados por la Conferencia Episcopal.
La Conferencia episcopal turca pide al Gobierno de su país que encuentre una solución para los inmuebles de la Iglesia latina, incluidos los confiscados. Así lo manifestaba durante los coloquios celebrados entre los líderes y representantes de las diversas comunidades religiosas de Turquía en encuentro organizado por el Ministro turco para Asuntos Europeos para afrontar los problemas referentes a los lugares de culto (15/02/2012 ). El portavoz de la Conferencia episcopal insistía en el hecho de que la Iglesia latina fue siempre apartada de la atención gubernamental a causa de su universalidad y dependencia en la conexión vaticana, en oposición a las Iglesias locales ortodoxas de fuerte arraigo local. En el comunicado los Obispos subrayan que aún hoy la Iglesia latina carece de personalidad jurídica, y que por este motivo ha perdido sus inmuebles y no se beneficia del Decreto de 2011. Una de las esperanzas es que el proceso llegue a reconocer la personalidad jurídica de la Iglesia católica, lo que significaría mayor protección y posibilidad de recuperar las propiedades confiscadas durante más de 75 años.
Concluyendo, cabe señalar, finalmente, que también el XII Encuentro de presidentes de las Conferencias Episcopales del Sudeste de Europa (Estrasburgo, 5-8 de marzo 2012), promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), ha puesto sobre la mesa la protección de las minorías religiosas de los países europeos, donde los católicos son minoría religiosa, entre los que se encuentra Turquía, junto con Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Chipre, Grecia, Moldavia, Rumanía, y Conferencia Internacional Santos Cirilo y Metodio.
Referencia bibliográfica. Decreto ley del primer ministro turco Tayip Erdogán, 27 agosto 2011: http://www.zenit.org/article-40223, Gaceta oficial de Turquía.- “Eglise catholique en Turquie 2010-2011” Ankara, 2011.

















