“La misericordia es el centro del Evangelio» (Francisco)

La Fiesta del Amor

 

La lluvia está impidiendo en buena parte de España esa singular explosión de religiosidad popular con que celebramos en calles y plazas la Semana Santa. Pero con el agua del cielo, tan necesaria para el campo y los embalses, nos llega también una sugerente invitación: vivir los oficios litúrgicos de estos días con recogimiento interior y autenticidad. En una de sus meditaciones dedicadas a los profundos misterios que se concentran en la celebración del Jueves Santo, Benedicto XVI llamaba la atención sobre esa especie de falsedad que se infiltra en nuestro ser y nos amenaza con la incapacidad para el amor, la verdad y el bien. Y añadía que si acogemos las palabras de Jesús con un corazón atento, se revelan como verdaderos lavatorios del alma, y nos exhortan a purificar nuestra memoria, perdonándonos de corazón unos a otros.

El Papa recordaba que el acto central del cristiano es la Eucaristía, fuente de la alegría por la vida nueva que Jesús nos da a través de la donación de sí mismo que justo hoy, Jueves Santo, celebramos. De ahí las palabras que Jesús dirige a sus discípulos al termino del lavatorio de los pies: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Este amor es la prueba de la credibilidad del cristianismo, mucho más exigente en estos tiempos de crisis. El Jueves Santo es una jornada de agradecimiento y de alegría por el gran don del amor de Dios, que cobra todo su sentido con la Resurrección del próximo domingo, el día más grande que jamás haya podido soñar la humanidad desde la Creación.