El padre Francisco Andrés Martínez Domínguez, Coordinador de las hermandades de la Semana Santa en Madrid, habla, orgulloso de la Semana Santa de Madrid, una fiesta “muy rica, que recoge la tradición de los más diversos estilos”. En esta entrevista cuenta algunas de las claves para entender y deleitarse con la Semana Santa madrileña.Sí, las calles del centro, del Madrid de los Austrias, que es por donde procesionan, están atestadas, igual que los bares y sitios de los alrededores. Sin embargo, no hay ningún tipo de ayuda o subvención, a diferencia de otras zonas como Zamora, Valladolid o León, y eso a pesar de su gran atractivo turístico. Es con lo que sale del bolsillo de los hermanos con lo que se sufragan todos los gastos que conlleva poner al día todo.¿Las hermandades de Madrid están vivas?
Claro. La de Medinaceli es una talla sevillana buenísima del siglo XVIII, y que muchos desconocen porque causa cierto rechazo la peluca. La imagen en realidad tiene su pelo tallado, pero se le pone esa peluca por una tradición popular. Otras tallas buenas son las de El Pobre, el Cristo de los Estudiantes, el Santísimo Cristo de la Fe, la Virgen de la Soledad, de San Ginés. Y de después de la guerra tenemos algunas que están entre las mejores de la imaginería: el Gran Poder y la Macarena, la Virgen de los Estudiantes, que se ha hecho hace poco.¿Qué papel juega la música?
La música es muy importante y cada año está ganando en calidad, por eso también cada año nos resulta más costosa. Son bandas profesionales que vienen de distintas zonas de España. Si es para costaleros debe marcar un ritmo, si es con andas, otro. Y luego, claro, está concebida para decorar, además de para marcar el paso.Cuál es la clave de la simbología en la Semana Santa?
Es muy andaluz. Por ejemplo, en la Virgen bajo palio, bajo varales, los varales significan los apóstoles, el palio es la protección de Dios; la candelería de delante representa la zarza ardiendo y las vasijas son la virginidad fecunda. En los pasos de Cristo, más o menos austeros, lo más importante es el desfile, con los nazarenos que simbolizan a los hermanos que quieren hacer penitencia ocultando sus rostros. También es muy importante el cirio, la luz, o los estandartes de las cofradías, que también merecen la pena y cada uno tiene su significado. Hay tanta simbología alrededor del paso que no acabaríamos nunca. Es bellísima e increíble.

















