Cuando no se adora a Dios, se adoran otras cosas. Dinero y poder son ídolos que a menudo ocupan el puesto de Dios (Francisco)

La matanza de Toulouse

Jorge Trías

26/03/12

Los árboles no nos dejan ver el bosque. Parece como si todo se hubiese tranquilizado al enterarnos que la matanza de Toulouse fue ejecutada por un yihadista y no por un neonazi. Como si de esa forma todos aquellos que promueven, incitan y propagan el antisemitismo y la destrucción del Estado de Israel desde posiciones afines a la extrema derecha quedasen exculpados. Pero no, no se trata de un lobo solitario. Detrás de esa matanza hay gobiernos, que propagan ideas destructoras y criminales, vínculos con grupos neonazis, como la librería Kalki, y grupos de extrema izquierda cuyo objetivo es la destrucción del Estado de Israel.

Lo que ya no resulta tan comprensible y produce verdadero sonrojo son determinadas comparaciones y ciertos enjuiciamientos exquisitos en nuestra desnortada Europa. Las declaraciones de Catherine Ashton –por más que luego se desdijese- comparando lo que sucedió en Toulouse con lo que pasa en Gaza, no hacen más que echar leña al fuego. ¿Y qué me dicen de esas exquisitas disquisiciones de la Sala 2ª de nuestro Tribunal Supremo (ponente: Colmenero), en contra de la fundamentada opinión del fiscal Miguel Ángel Aguilar, sentenciando que afirmar que “los judíos son una raza pestilente, leprosa y públicamente peligrosa que merecen ser arrancados de raíz y destruidos antes incluso de su nacimiento”, no es constitutivo de delito? No nos engañemos, somos los europeos quienes hemos consentido el resurgimiento del nazismo y de su primo hermano árabe que se llama yihadismo. Mientras tanto, un imán de Tarrassa sostiene que si las mujeres no obedecen hay que arrearlas; Bildu se apoltrona en el Parlamento y equipara a los asesinos con sus víctimas; y en Santa Coloma de Cervelló (Cataluña) todavía luce el nombre del terrorista Jaume Martínez Vendrell en una calle. Lo de Toulouse ha colmado el vaso. O podamos los arbustos enroscados en los árboles del bosque de las libertades, o un día volverá a prender el fuego arrasador de la intolerancia.