“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres” (Platón)

“Hoy es un día para la esperanza”, afirma el Cardenal Rouco

Más de un millar de personas han asistido el lunes por la mañana a la solemne Eucaristía que ha presidido el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, en la Basílica de San Pedro, y en la que han concelebrado un centenar de sacerdotes, además de los tres Obispos auxiliares de Madrid –Mons. César Franco, Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, SJ,-, los Obispos de Getafe, Mons. Joaquín L. De Andújar, y de San Sebastián, Mons. Jose Ignacio Munilla, y el Arzobispo responsable de los Congresos Eucarísticos Internacionales, Mons. Piero Marini. Durante la celebración han cantado los jóvenes del Coro del Seminario Conciliar de Madrid.  

En su homilía, el Cardenal ha comenzado diciendo que “hemos llegado a lo último de nuestra celebración. Después de la Misa, nos recibirá el Santo Padre en una audiencia en la que le vamos a dar las gracias por la JMJ celebrada en Madrid el pasado mes de agosto”. También ha recordado que en esta jornada se conmemora el 7º aniversario del fallecimiento del Beato Juan Pablo II, “la Providencia lo ha querido así. Y nos anima a vivir esta Misa como acción de gracias por su pontificado. Con nuestra presencia queda resaltada su iniciativa de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Nos encomendamos a él para que sigan las Jornadas Mundiales de la Juventud, la próxima de las cuales se celebrará el año que viene en Brasil”.

A continuación, ha querido recordar unas palabras pronunciadas por Benedicto XVI durante la Misa del Domingo de Ramos, celebrada el día anterior en la Plaza de San Pedro, exhortando a los fieles presentes a “extender nuestra alma, nuestra vida, a los pies del Señor. Vamos a extenderlo para que él pase por nuestras vidas y nuestras almas”.

Para el Cardenal, hoy “es un día para la esperanza, para la caridad. Hoy renovamos nuestra esperanza y nuestra caridad ante el altar de la Cátedra de San Pedro”. En este sentido, ha explicado que “la proyección de la caridad es ser misioneros. Llevar a Cristo a los demás”. Algo que, ha añadido, es necesario para “la superación de las crisis”. Y ha insistido en la necesidad de seguir “por el camino de los grandes santos”, en especial San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y San Francisco Javier, todos ellos santos españoles del XVI, “un siglo de la renovación en la Iglesia”. “Esta Basílica de San Pedro, perteneciente a esa época, es un signo de la Iglesia que nacía hasta los tiempos nuevos, y que sigue con la misma fuerza; se levanta el corazón al cielo cuando uno mira la cúpula de San Pedro”.

Por ello, ha invitado a los presentes a “ser testigos de la obra de Cristo, de su Pasión, de su Muerte y de su Resurrección. Esa es la gran misión que tenemos”. “Dejarse clavar en la Cruz para mostrar que el amor de Dios es más fuerte, más poderoso”. Y “vivir con esperanza estos momentos de nuestra vida, porque sabemos que el triunfo está de nuestra parte, porque el triunfo es de Dios. Así podremos participar en el triunfo de la santidad, el amor de Dios en nosotros”. Y ha recordado que la caridad es “la expresión más plena y más pura del amor verdadero. La fuente de la caridad es Dios amor. Y el destinatario es el Dios encarnado en su Hijo, y con él todos los hombres”.