Cada familia es una piedra viva en la construcción de la sociedad”, (Francisco)

¡Feliz Semana Santa!

Roma se ha llenado este fin de semana con los jóvenes que han celebrado la Jornada Mundial de la Juventud 2012, en esta ocasión a nivel diocesano, y en particular con los jóvenes madrileños y brasileños que se han pasado el testigo de la Cruz entre la Jornada de Madrid y la próxima que se celebrará en Río de Janeiro.  El Papa les ha saludado cordialmente en las palabras pronunciadas tras el Ángelus y les ha deseado una Feliz Semana Santa. Además, le ha invitado a participar con fe y devoción en los misterios de la Pasión y de Resurrección de Jesucristo, y a experimentar la grandeza de su amor, que nos libra del pecado y de la muerte, y nos abre las puertas de la auténtica alegría.

Antes, en la homilía de la Eucaristía del Domingo de Ramos, ha pedido que al comienzo de esta Semana Santa reinen en nosotros dos sentimientos complementarios: por una parte, la alabanza y por otro el agradecimiento, porque en esta Semana el Señor renovará el don más grande que se puede imaginar, nos entregará su vida, su cuerpo y su sangre, su amor. Y ante un don tan grande debemos corresponder de modo adecuado, o sea, con el don de nosotros mismos, de nuestro tiempo, de nuestra oración, de nuestro estar en comunión profunda de amor con Cristo que sufre, muere y resucita por nosotros.

Nos vienen a la memoria las palabras que el Papa pronunció en el bellísimo Vía Crucis de la JMJ del pasado mes de agosto en Madrid, cuando dijo que ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, debemos preguntarnos qué haremos nosotros por Él y qué respuesta le daremos. Esos son el asombro, en el punto de partida, la contemplación y la pregunta llena de sentido que estamos invitados a vivir en la Semana Santa que comienza.