Un verdadero diálogo es siempre un encuentro entre personas y no sólo un intercambio de ideas (Francisco)

El Arzobispo de Madrid destaca que “estos días van a ser un momento muy fecundo para nuestra participación en la JMJ de Río de Janeiro y para llevar adelante esa Misión Madrid”

En una entrevista en el Informativo Diocesano de la Cadena COPE, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, habló el pasado domingo de la peregrinación a Roma organizada por el Arzobispado de Madrid a la que se han sumado numerosos jóvenes madrileños para dar las gracias al Santo Padre por su visita a Madrid para presidir los actos centrales de la JMJ el pasado mes de agosto.   
Recordando el encuentro organizado por el Pontificio Consejo par los Laicos, que se ha celebrado del 29 de marzo al 1 de abril en Rocca di Papa con los responsables de la pastoral juvenil de todo el mundo para organizar la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, el Cardenal señaló que “ahí comenzó nuestra peregrinación de Roma en el sentido amplio de la expresión el jueves por la mañana y pudimos vivir con gozo esos momentos donde informamos de cómo habíamos vivido la JMJ, cómo lo habíamos organizado, los problemas surgidos y de cómo debíamos y podíamos sacarle fruto a la JMJ”.
De hecho, prosiguió, “en el diálogo abierto con las preguntas de los delegados y representantes de movimientos y del mundo juvenil de la iglesia católica, pudimos apreciar que los frutos han sido muchísimos, que la realidad de una juventud católica mundial está ahí, que los jóvenes de la Iglesia, sea cual sea el punto del planeta donde se encuentren y vivan su condición de cristianos, comparten la misma fe, viven la misma comunión, están dispuestos a ser testigos de Cristo donde quiera que sea… y todo ello con un gozo y una alegría por lo vivido en Madrid extraordinarias”.
Para el Cardenal, “así comenzó nuestra peregrinación y ahora lo estamos prosiguiendo”. En este sentido, hizo referencia a los actos que ha presidido estos días en Roma como la celebración de la Misa en San Lorenzo in Damaso, cuyo titular es el Cardenal, así como la Santa Misa solemne, “acompañándonos el coro de la JMJ y con la basílica abarrotada de jóvenes, con muchos jóvenes y adultos que se han querido sumar a la peregrinación de la diócesis, también familias con niños y hemos podido renovar nuestra fe en Jesucristo -nuestro amigo, nuestro hermano y nuestro Señor, como cantábamos en el himno de la JMJ-, y también la fe en la iglesia”. Así, subrayó que “especialmente en Roma se ve a la iglesia como una realidad que se la puede palpar, se puede ver ver y todo a partir de quien la preside en la unidad y en la unión, que es el obispo de Roma, el sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI a quien tenemos esta mañana muy cerca en la Misa del Domingo de Ramos y en la audiencia de mañana y donde podremos decirle muy expresamente con palabras, con cantos, con gozo y con júbilo: ‘gracias, Santo Padre, porque no has permitido vivir ese gozo de la Jornada Mundial de la Juventud como una gran fiesta de la fe y un gran sí a Cristo’”.
Respecto al Domingo de Ramos, jornada en la que también se celebra la JMJ a nivel diocesano, el Cardenal hizo alusión a que Juan Pablo II “quiso instituir un día de los jóvenes anualmente y ese día es el Domingo de Ramos. Cada dos o tres años ese día de los jóvenes se convierte en una gran jornada en el verano de los jóvenes del mundo donde se reúnen visible, apretada y fervorosamente junto al Papa y a sus obispos y sacerdotes para buscar esa oportunidad privilegiada y excepcional para que el Señor se encuentre con ellos y les transforme la vida y les conduzca por caminos de victoria sobre el pecado y la muerte”.
Asimismo, afirmó que “el Domingo de Ramos abre la Semana Santa de la Pasión del Señor y del triunfo suyo en la Resurrección y, por lo tanto, ese camino de victoria sobre el mal y el pecado y sobre una vida feliz y gloriosa. El fin del hombre es vivir la gloria de Dios, así que toda esa gran riqueza de la fe y de la vocación o de la fe cristiana y de la vocación de la vida y vivir la vida desde esa fe conlleva la esperanza en el corazón y le anima a amar pues a Dios como Él lo pide con todo nuestro ser como Cristo le amó al Padre y como Cristo nos amó a nosotros y nosotros a los demás”.
“Precisamente en estos momentos difíciles de crisis muy extendida y compleja y con efectos durísimos en el mundo de los jóvenes, la fe te lleva al amor y el amor te lleva a transformar las cosas y todas sin excepción”, añadió. Según explicó, “también hemos vivido el recuerdo intenso de la Virgen” y dijo que en la Misa de San Lorenzo in Damaso cantaron el himno de la Almudena y recordaron a la Virgen como el icono de las Jornadas. “Estamos muy contentos y estos días van a ser un momento muy fecundo para que retomemos el camino de la pastoral juvenil de una forma concreta el de la preparación de nuestra participación en la jornada de Río de Janeiro y por supuesto para llevar adelante esa Misión Madrid, que llevamos en el alma y que los madrileños, los que conocen a Cristo se dejen tocar más profundamente por Él y los que están alejados de Él o que lo han olvidado que lo vuelvan a tener presente en sus vidas y le dejen entrar y los que le han rechazado que empiecen a ablandar su corazón para que se abra la puerta del mismo y entre Cristo en ellos y con eso todo irá mejor y también serán mejores las posibilidades de superación de nuestras crisis, de la crisis que nos embarga”.