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Julio Venegas, Hermano Mayor de la Hermandad «Los Estudiantes»: «Todos los días, si se quiere ser cristiano, hay que coger una cruz»

Elena Cabrera.- El Domigo de Ramos han dado comienzo en Madrid las tradicionales procesiones de la Semana Santa madrileña con el Cristo de la Fe y del Perdón. Esta procesión está organizada por la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe y del Perdón, María Santísima Inmaculada, Madre de la Iglesia y Arcángel San Miguel. Sobre ella hemos hablado con su Hermano Mayor, Julio Venegas.

– Al margen de las procesiones que tanto fervor popular suscitan ¿cómo viven personalmente sus cofrades la Semana Santa?

Un cofrade no es distinto a cualquier otro cristiano y, por ende, vive la Semana Santa con la intensidad que todo cristiano debe vivirla, preparándose intensamente durante la Cuaresma, viviendo también intensamente los días que rememoran la pasión y la muerta de Nuestro Señor y estallando de alegría con su Resurrección.Las Hermandades no somos unos “frikis” que estén pendientes de la estética o el folklore. No, somos cristianos corrientes que, además, participamos en una tarea apostólica que es una Hermandad.

 
– ¿Con cuantos cofrades cuenta y cómo preparan la procesión de Los Estudiantes a lo largo del año?

Entre 700 y 800 más unas 600/700 personas más, que sin ser miembros de la Hermandad, participan de sus actividades. Las procesiones son sólo una manifestación externa de culto que las Hermandades celebran una vez al año. Fuera de eso, las Hermandades realizan otras muchas actividades de culto, formación, caridad, etc.
– ¿En qué forman pueden contribuir al Año de la Fe que ha anunciado el Santo Padre para lanzar la Nueva Evangelización?

Hace ya meses, desde el anuncio del Santo Padre, hemos preparado una serie de actividades relacionadas con el Año de la Fe. En concreto, durante este año, tal y como pide el Santo Padre, intensificaremos las actividades formativas.

 
– ¿Qué consideración le merece como responsable de una cofradía la hostilidad con que las asociaciones laicistas y ateas empiezan a contrarrestar las procesiones con manifestaciones contrarias a la religiosidad popular?

¿Quién dijo que ser católico era algo cómodo? A Nuestro Señor lo vilipendiaron y masacraron. Es una falta de respeto a los demás, pero la caridad cristiana lo que nos tiene que mover es a rezar por esas personas cuya amargura deriva de que no conocen o no quieren conocer a Cristo, razón de ser de un cristiano.

 
– Aparte el fervor popular que su propia cofradía suscita ¿cree usted que, en su conjunto, las procesiones son un medio de conversión para los creyentes e incluso para los que han perdido su fe?

Las procesiones son un medio, pero insisto, una Hermandad no sólo organiza una procesión. Durante el año se realizan muchísimas actividades de culto, de formación, de caridad, etc. Todo eso, en su conjunto, es lo que hace que las Hermandades sean un medio apostólico eficaz.

 
– ¿Cree usted que, de algún modo, la vivencia de la Pasión y Muerte de Jesús que tantos momentos de moción provoca entre los asistentes a las procesiones puede desdibujar la importancia de la Pascua de Resurrección que, en definitiva, es el principal mensaje de la Semana Santa y de todo el calendario litúrgico?

En absoluto, no. Lo importante es la resurrección, efectivamente, pero no se puede obviar que para llegar a la gloria de la resurrección se ha de pasar inevitablemente por la pasión y la Cruz. Sin Cruz no hay resurrección. Todos los días, si se quiere ser cristiano, hay que coger una cruz.

 

Más conocida como la procesión del Cristo de “Los Estudiantes”, la salida penitencial dio comienzo a las 19,00 horas desde la Basílica Pontificia de San Miguel (c/ de San Justo, 4). Procesionan las imágenes del Cristo de la Fe y del Perdón (talla del siglo XVIII del escultor Luis Salvador Carmona) y María Santísima Inmaculada Madre de la Iglesia (talla del siglo XX del escultor Juan Manuel Miñarro).

El recorrido procesional es: Basílica Pontificia de San Miguel, calles de San Justo, Plaza del Cordón, Plaza de la Villa, Señores de Luzón, Plaza de Santiago, Plaza de Ramales, calle de Lepanto, Plaza de Oriente, calle de Pavía, de San Quintín, de Arrieta, Plaza de Isabel II, calle de la Independencia, del Lazo, de la Unión, del Conde de Lemos, de Santiago, de los Milaneses, Plaza de San Miguel, calle del Conde de Miranda, Plaza del Conde de Barajas, calle de Gómez de Mora, Plaza de Puerta Cerrada, y calle de San Justo, para regresar a la Basílica de San Miguel.