
Con este premio se reconoce a aquel profesional que con su trayectoria en la comunicación y con su vida muestre que es posible una comunicación social conforme a la dignidad del ser humano; una convergencia entre la vocación fundamental de cristianos y su vocación profesional o, como muy bien señaló el Patrón de la Fundación, el beato Juan Pablo II, “la convicción de que es posible ser auténticos cristianos y al mismo tiempo excelentes periodistas.”
Convencidos de que el mundo de los medios de comunicación social necesita hombres y mujeres que se esfuercen día a día por vivir mejor esta doble dimensión, la fundación pretende con este galardón reconocer en esos profesionales su trabajo a favor de la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos. Referentes profesionales para los jóvenes comunicadores que les ayuden a entender la importancia del testimonio coherente y sin complejos de los profesionales cristianos, haciendo así de la sociedad de la información en que vivimos, un lugar donde sobresalgan los valores del Evangelio.
A este respecto, el patronato de la Fundación Crónica Blanca reconoce así la trayectoria de este joven profesional del periodismo que con su trabajo comprometido con los valores y el ideario cristiano demuestra que otro periodismo no sólo es posible, sino necesario, mostrando así a las nuevas generaciones de licenciados un ejemplo a seguir.
En anteriores ediciones, los galardonados han sido Javi Nieves, Juan Pablo Colmenarejo, Mariló Montero y Ángel Gómez Fuentes.
Biografía
Ricardo Benjumea, madrileño de 37 años, estudió Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Cursó estudios de doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense y en la Universidad de Leipzig, Alemania.
Redactor jefe de Alfa y Omega, empezó a colaborar con el semanario en 1995, y ha estado vinculado con la publicación desde entonces, así como a la programación religiosa de la Cadena COPE.
La Fundación Crónica Blanca tiene por objeto impulsar la formación y el desarrollo de la comunicación social de inspiración cristiana; apolítica, y libre de otros condicionamientos ideológicos.
















