Cuando se vive apegado al dinero, al orgullo o al poder, es imposible ser feliz (Francisco)

Números que son vidas

ABC

11/03/12

José Francisco Serrano Oceja

Toda religión auténtica es un asunto social. Sostiene el profesor Dalmacio Negro, académico de las Ciencias Morales y Políticas, que el Estado, que es particularista, nació como rival de la Iglesia, que es universalista. Envidioso el Estado de la función articuladora de la Iglesia, se ciega cuando no reconoce sus límites y se atrofia cuando no se alimenta. Por eso Bertrand de Jouvenel le definió como un Estado Minotauro. Los progresos que la Iglesia en España ha hecho en su relación con el Estado, y en su clarificación de presencia social, no han sido en vano. Una vez más, en esta España que vive bajo las sombras del mañana, la Iglesia da testimonio de haber clarificado no sólo su relación con el Estado, sino de haber profundizando en su presencia social.

Una presencia evangélica, y por eso no menos eficaz, a la que se ha referido secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Martínez Camino, cuando ha entregado a Cáritas, larga mano de la caridad institucional de la Iglesia, un donativo de cinco millones de euros, que supone el 2, 17% del Fondo Común Interdiocesano de la CEE, una parte no desdeñable del haber contable y corriente. Es el cuarto año de este gesto algo más que simbólico, antídoto contra fáciles demagogias y oportunos demagogos. La Conferencia Episcopal, con esta partida y con el Fondo Nueva Evangelización de ayuda a las Iglesias misioneras, se coloca a la cabeza de la lista de las instituciones benéficas.

Entre 2008 y 2011, la Conferencia Episcopal ha donado a Cáritas Diocesanas un total de 13,8 millones de euros; una cifra que alienta el trabajo de los 62.000 voluntarios que dan respuesta a la geografía de la necesidad. Pongamos rostro y voz a la caridad. Carmen Calzada, icono en la Iglesia en Salamanca y en Castilla y León, ha recordado que esta es la Iglesia que no se ve, pero que palpan las manos de las 950.000 personas que, en el año 2010, fueron atendidas por los servicios de Cáritas, de entre las 11.675.000 de personas que están en riesgo de pobreza. Con perdón, los números de la pobreza no son números, son rostros, vidas y rotas esperanzas.

Quizá los libros de historia, cuando hablen de la Iglesia en la España del 2012, se olviden de esta realidad sustancial de una Iglesia que no sólo predica, sino que da trigo. Con demasiada frecuencia pasamos la página de la contribución del catolicismo a la dimensión social del liberalismo. ¿Quién recuerda, en estas fechas de conmemoración, que las primeras leyes sociales de nuestra historia se deben al católico Eduardo Dato, con políticas continuadas por Antonio Maura, como fueron las primeras regulaciones del mercado y la primera Ley de Huelga? La pobreza es hoy una prioridad; también la caridad de todos.