Cuando se vive apegado al dinero, al orgullo o al poder, es imposible ser feliz (Francisco)

Si el aborto es legal, ¿por qué no el infanticidio?

¿Qué diferencia moral hay entre abortar dentro de un plazo de determinado número de semanas, hacerlo unos minutos antes del parto, o asesinar al niño después ya del nacimiento? Ninguna. Así se admite en un artículo publicado en una revista científica británica. Lo llamativo del caso es que estos son argumentos que desde hace tiempo exponen los defensores del derecho a la vida. Los partidarios del aborto admiten ahora que esa lógica es impecable, y la hacen suya sólo que con la intencionalidad opuesta. La propuesta pone los pelos de punta: ¿por qué no permitir que se mate al niño con una enfermedad que no había sido detectada durante el embarazo? ¿Por qué no autorizar que se deshaga del niño una madre que simplemente ha roto su relación con el padre y ahora descubre que el bebé le recuerda demasiado a él?

Las reacciones en el Reino Unino van del estupor a la indignación, pero lo cierto es que estas aberrantes propuestas son coherentes con la mentalidad abortista. Otra medida que se defiende en el artículo es la eutanasia infantil. En Holanda, donde la práctica es legal con el pretexto de evitar al niño “dolores insoportables”, un estudio ha demostrado que esa justificación no es real. El problema no es la mala calidad de vida de niños con espina bífida, sino si los padres  están dispuestos a hacerse cargo de esos niños enfermos. Ésa es la cruda realidad, sin máscaras ni eufemismos.