La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La sociedad quiere reformas no batalla callejera

A pesar de la crudeza con que el Gobierno advierte de la dramática situación, ni los sindicatos ni la izquierda política están dispuestos a aceptar un cambio de cultura basado en no gastar lo que no se tiene. Se añade a ello otro imperativo: pagar lo que se debe. Las administraciones públicas se gastaron el pasado año 91.000 millones más de euros de lo que ingresaron, dejando un déficit en las cuentas públicas del 8,51 del Producto Interior Bruto, el doble de lo que le exigió la Unión Europea. Durante la campaña electoral el Partido Popular repitió que sabía lo que tenía que hacer para enderezar la situación, y en buena medida obtuvo su mayoría absoluta gracias a la confianza suscitada. Pero ahora, ante una situación que ha rebasado todas las previsiones iniciales, el Gobierno está obligado a desplegar todos los medios para explicar con detalle cada una de las medidas que se vea obligado a adoptar.

El PSOE tiene en mente las cercanas elecciones en Andalucía y ha planteado una batalla ideológica destinada a presentar al PP como el partido de los recortes sociales. Flaca memoria la suya. Sin proponer alternativas, se opone radicalmente a toda medida que reforme con racionalidad, equidad y protagonismo social, nuestro sistema de bienestar, sin entender que ya pasaron los tiempos en que parecía justificado cualquier despilfarro. Un ejemplo son las movilizaciones de los sindicatos de enseñanza, a todas luces desproporcionadas, pero acogidas con frialdad por el conjunto de la sociedad. Y es que la sociedad no quiere proclamas y lucha callejera sino una verdadera reforma que nos saque del atasco con el concurso de todos.