La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia

La Conferencia Episcopal ha iniciado una campaña para dar a conocer a san Juan de Ávila que pronto será proclamado por el Papa Doctor de la Iglesia. Muy pocos santos han merecido el reconocimiento. Por eso sorprende tanto el desconocimiento sobre su figura. Su vida es apasionante y también la época en la que vivió. Baste decir que fue amigo de santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz o san Ignacio de Loyola. Algunas de las más importantes obras de estos grandes reformadores no se explican sin la contribución de san Juan de Ávila, cuya fama, ya en vida, sólo rivalizó con su humildad. La prosa de san Juan es brillante y su teología marcó el Concilio de Trento y el rumbo de la Iglesia.

Una de sus grandes preocupaciones fue la formación de los sacerdotes. La dominación islámica había dejado heridas profundas en España y la nueva hegemonía mundial no impedía graves contradicciones sociales, que una Iglesia a menudo decadente no siempre sabía afrontar. Juan de Ávila puso todo su empeño en la renovación de esa Iglesia que ahora le reconoce como maestro de la fe. Con ello no se quiere tributar una especie de reconocimiento académico. Muy al contrario, la intencionalidad es totalmente práctica. Al proclamarle Doctor la Iglesia anima a los hombres de hoy a acercarse a este santo, uno de los grandes tesoros del patrimonio espiritual y cultural español.