ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
En la primera misa concelebrada con los nuevos 22 cardenales

El Papa pide a los nuevos cardenales que sirvan a la Iglesia con la fidelidad y el valor de los mártires

En la primera misa concelebrada con los nuevos 22 cardenales, el Papa les dijo: “vuestra tarea es testimoniar la alegría del amor de Cristo”. No han de ser severos ni amargos, pues la nueva evangelización ha de hacerse con alegría como les insistió a todos el viernes el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan. Debido a su alto rango, el nuevo cardenal español Santos Abril acompañaba al Santo Padre en el altar mayor, el gran altar de la Confesión sobre la tumba de Pedro.

En una homilía muy personal, elaborada como un trabajo de orfebrería de la primera a la última letra, Benedicto XVI recordó a todo el colegio cardenalicio, reunido en Roma para la incorporación de 22 nuevos miembros, que “la Iglesia no vive para sí misma, no es un punto de llegada, sino que debe reenviar hacia lo alto, por encima de nosotros. Debe mostrar al Otro, con mayúsculas”, es decir, a Dios, en lugar de mirarse demasiado el propio ombligo o la propia estructura.

El Santo Padre construyó su homilía en torno al simbolismo del grupo escultórico de la Cátedra de San Pedro, levantado en bronce por Bernini en el ábside de la basílica. Acudiendo a un texto rabínico, el Papa comentó que el nuevo nombre de “Roca”, otorgado por Jesús, no se refiere a la fortaleza de carácter de Pedro sino a una expresión del profeta Isaías sobre la fe de Abrahán.

Los nuevos cardenales deben imitar, pues, la fe de Abrahán y de Pedro, teniendo en cuenta que “la fe se orienta al amor. Una fe egoísta sería una fe falsa”. En cambio, la verdadera fe en Jesús y en la Eucaristía como su presencia real lleva a “descubrir la verdadera alegría y a ser capaz de vivir según la lógica del don de sí mismo”.

Como la fiesta del día era precisamente la de la Cátedra –es decir, el magisterio- de San Pedro, el Papa volvió al grupo escultórico Bernini pues “la gran cátedra de bronce contiene una silla de madera del siglo XI, que fue considerada durante mucho tiempo la cátedra del Apóstol Pedro y por eso se colocó ahí”. La cátedra es el trono de la verdad, que sostienen a la vez cuatro padres de la Iglesia, dos de Oriente y dos de Occidente: los primeros grandes exegetas de la Escritura, como símbolo de que la fe se apoya en la Palabra de Dios.

La homilía del Papa profesor era, al mismo tiempo una lección de arte y de historia, no solo de espiritualidad. Benedicto XVI estaba sereno pero algo cansado debido a la sobrecarga de encuentros de estos tres días. Más cansados aún aparecían los nuevos cardenales por haber dormido muy poco, como sucede en la víspera de las grandes fiestas en Roma debido al número de acompañantes y a los encuentros oficiales. Es parte del “peso de la púrpura”.

Los cuatro intensos días de los nuevos cardenales en Roma concluyen hoy lunes con una audiencia del Papa a ellos y sus familias.