La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Comunicado conjunto de la Santa Sede y el Gobierno británico

La Santa Sede y el Gobierno Británico, unidos en la lucha por la libertad religiosa

Publicamos a continuación un comunicado conjunto de la Santa Sede y el Gobierno británico sobre la visita oficial de una delegación de ministros del Reino Unido al Vaticano, con motivo del XXX aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos Estados. La delegación, encabezada por la baronesa Sayeeda Hussain Warsi, se ha reunido con el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, S.D.B., y ha sido recibida por el Papa Benedicto XVI.

En el comunicado se lee que “la Santa Sede y el Gobierno de Su Majestad han convenido en la necesidad urgente de una acción finalizada a reforzar el compromiso universal en favor de la libertad religiosa, como derecho humano fundamental, y a su aplicación práctica, con el fin de promover el respeto por todas las religiones en todos los países. La Santa Sede y el Gobierno británico desean trabajar juntos para combatir la intolerancia y la discriminación fundada sobre la religión dondequiera que ésta se manifieste”.

Asimismo, ambas partes han reafirmado la necesidad de “promover un desarrollo global integral y sostenible, basado en la centralidad de la persona humana y fundado sobre el principio de la dignidad humana y del valor propio de cada persona. En los últimos diez años se ha progresado mucho (…) Sin embargo, demasiadas personas todavía padecen hambre, demasiadas no tienen acceso a la instrucción y a un trabajo digno, demasiadas mujeres mueren durante el parto. A la luz de estos desafíos, reconocemos la obligación compartida de alcanzar estructuras internacionales financieras y comerciales justas. Y nos comprometemos por un futuro mejor de toda la humanidad, poniendo especial atención en el cuidado de las personas más pobres del mundo”.

En vista de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible, que se celebrará en junio en Río de Janeiro, y del proceso de actuación de la Convención de la ONU sobre los cambios climáticos, ambas partes coinciden en que es necesario reforzar los pilares del desarrollo global sostenible -economía, sociedad y ambiente, que son interdependientes-, así como la relación entre la lucha a la pobreza y la gestión de los cambios climáticos.

La Santa Sede y el Gobierno británico comparten el compromiso de trabajar en la ONU y en otras sedes “para reforzar la atención internacional sobre la prevención de conflictos, sobre el desarme, el control y la no proliferación de armamentos, a fin de proteger la vida humana y construir un mundo que respete más la dignidad humana. Como parte de este esfuerzo, esperamos resultados positivos de las negociaciones finales, previstas para el próximo mes de julio, para un Tratado eficaz sobre el comercio de las armas con un amplio campo de aplicación; y de la II conferencia de revisión del programa de las Naciones Unidas sobre el comercio ilícito de armas ligeras”.

“En cuanto a los cambios que se han producido en el Norte de África y Oriente Medio, la Santa Sede y el Gobierno de Su Majestad han hecho hincapié en la importancia de emprender verdaderas reformas en los ámbitos político, económico y social, para garantizar de forma más adecuada la unidad y el desarrollo de todas las naciones, aceptando las legítimas aspiraciones de muchas personas a la paz y la estabilidad. En este contexto, se hizo referencia al papel que pueden desempeñar los cristianos y a la importancia del diálogo interreligioso. La Santa Sede y el Gobierno de Su Majestad han expresado la esperanza de la reanudación de las negociaciones, en buena fe, entre israelíes y palestinos para lograr una paz duradera. También reiteraron su llamamiento al cese inmediato de la violencia en Siria, subrayando la necesidad de la cooperación para superar la crisis actual y trabajar en pro de una convivencia armoniosa y unitaria”.

“En proximidad de la Conferencia de Londres sobre Somalia, la Santa Sede y el Gobierno británico invitan a la comunidad internacional a respaldar una estrategia coherente en esa nación, con el fin de acabar con la crisis, indicando que son prioritarias la protección y el bienestar de los habitantes de la región del Cuerno de África”.

“El Gobierno de Su Majestad ha agradecido el apoyo de Su Santidad el Papa Benedicto XVI al actual proceso de reconciliación en Irlanda del Norte, para la creación de instituciones políticas estables y que incluyan a todos, y los esfuerzos para construir un futuro pacífico , estable y próspero para todos los miembros de la comunidad. El Gobierno de Su Majestad y la Santa Sede han coincidido en que el uso de la violencia con fines políticos es deplorable y debe rechazarse en favor de un diálogo constructivo para el bienestar de toda la comunidad”.

“Ahora que el Reino Unido se prepara para albergar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres y para celebrar el Jubileo de Diamante de Su Majestad la Reina, ambas partes esperan que se trate de un año marcado por el espíritu de la Carta Olímpica y de la Tregua Olímpica: al servicio del desarrollo armonioso del ser humano, con la intención de promover una sociedad pacífica interesada en la salvaguardia de la dignidad humana”.

“Ha habido también un fructuoso intercambio de puntos de vista sobre una amplia gama de cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales, entre las cuales el fomento de la colaboración del Reino Unido con los Museos Vaticanos. Ambas partes han reconocido, en particular, el papel de la fe y de la educación en el desarrollo de una cultura de responsabilidad social y en el fortalecimiento de una sociedad sana. En este contexto, se ha reconocido la importante contribución que la Iglesia Católica y los cristianos en general, han proporcionado y siguen proporcionando para el bien de la sociedad británica. La Santa Sede ha subrayado la necesidad de garantizar que las instituciones vinculadas a la Iglesia Católica puedan actuar de acuerdo con sus principios y creencias, reiterando la necesidad de proteger a la familia fundada en el matrimonio, así como la libertad religiosa y la libertad de conciencia. Ambas partes desean fortalecer aún más sus relaciones, trabajando juntas a través de las respectivas redes e instituciones globales, entre ellas el Commonwealth de las Naciones, para promover el bien común”.