El socialismo fracasa cuando se le acaba el dinero de los demás (W. Churchill)

Más que la crisis, el lío

Otra indiscreción de un micrófono abierto ha revelado lo que piensa de verdad el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sobre la tarea de gobernar que le ha tocado: vivir en un lío. El lío, es decir, el laberinto, la maraña heredada, refleja mejor que la palabra “crisis” la dramática situación en que vivimos. En realidad es un conjunto de crisis en el que se mezclan los problemas financieros, económicos, laborales, y sobre todo, esa ausencia de virtudes humanas y cívicas que alimenta los comportamientos especulativos y corruptos. Lo dice con acierto el cardenal Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, cuando afirma que el concepto de “crisis” parece ya desfasado para expresar lo que está pasando. Porque la crisis económica no puede explicarse sin relacionarla con otros procesos, entre ellos el ofuscamiento de las identidades nacionales y lo que ha llamado el “nomadismo afectivo y sexual” que destruye las familias.

Y así entramos en el laberinto que parece sin salida porque las llaves maestras para abrir las puertas las ha ocultado el ofuscamiento ideológico posmoderno. Lo importante es darse cuenta de lo que ocurre y Rajoy ha encontrado al menos una primera llave: la del sentido común que envuelve buena parte de las medidas anunciadas por el Gobierno. Ahora hace falta algo que no pueden hacer sólo los gobiernos: recuperar una cultura del bien común, de la solidaridad, de la búsqueda de la verdad, una cultura que reconozca la dignidad del hombre y que no censure sus grandes preguntas. Sólo así saldremos fortalecidos de esta crisis.