La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
III Jornadas Católicos y Vida Pública de Santiago

Monseñor Julián Barrio: «Los creyentes han de construir toda la vida en Cristo y han de vivir toda la existencia como vocación”

Este fin de semana se han celebrado en la Fundación Novacaixagalicia Claudio San Martín, las III Jornadas de Católicos y Vida Pública de Santiago de Compostela, organizadas por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU.

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio inauguró las jornadas afirmando que los cristianos no debemos poner nuestro Bautismo “entre paréntesis”. En un momento en el que triunfan modelos de confusión, de pensamiento débil y de falta de responsabilidad, muchos cristianos se han dejado contagiar por la indiferencia o se han resignado a ser meros “consiliarios de la cultura dominante”. Los creyentes, en cambio, han de construir toda la vida “en Cristo” y han de vivir toda la existencia como “vocación”. La fe es necesaria “para ir en contra de opiniones comunes”.
Frente a los prejuicios de la cultura secularista, Mons. Barrio afirmó que “es la hora de las almas que han comprendido que ser cristiano es una fortuna, pero también puede constituirse en un gran peso, peligro y deber”. En esta línea resaltó la importancia del apostolado de los laicos en la vida de la Iglesia, a quienes las circunstancias actuales piden hoy “un apostolado mucho más intenso y amplio”.
En la primera de las conferencias, el Miembro del Consejo Pontificio para los Laicos y presidente de e-Cristians, Josep Miró i Ardevol, habló sobre la nueva evangelización y recordó  que es más fácil evangelizar a alguien que nunca ha sido evangelizado que a quien tiene una idea predeterminada de la Iglesia.
Miró i Ardevol subrayó la necesidad de los católicos de ser eficaces en el ámbito cultural. Para ello, añadió, que hace falta valorar el papel de la cultura a la hora de transformar la vida de las personas y construir una cultura cristiana nueva, a partir de la realidad de los nuevos tiempos. Una realidad en la que hay muchos elementos de raíz cristiana que debemos valorar como positivos, tales como la libertad, el mayor respeto a las personas que en otras épocas, o la mayor subjetividad.
El tema del arte cristiano fue abordado por la consejera nacional de la ACdP y profesora de Historia del Arte en la Universidad CEU San Pablo, Sirga de la Pisa Carrión, quien recordó que una de las manifestaciones más claras de la cultura cristiana es el arte: «Es una de las señales que identifica la cultura europea y occidental, que se hace evidente al recorrer Europa». Continuó la razón principal por la que la Iglesia prácticamente desde sus orígenes utiliza imágenes en sus templos y celebraciones litúrgicas, y se preguntó si somos hoy capaces de disfrutar la profundidad del mensaje que transmite el arte cristiano.
Una vez sentadas esas premisas, de la Pisa subrayó que la función más importante del arte es comunicar y enseñar la Buena Nueva. Así, señaló que comunicarla requiere adaptarse al que escucha, a su contexto cultural y situación intelectual y el arte, al igual que la predicación y la catequesis, se expresa de forma diferente según la época y la audiencia.
“Los medios de comunicación al servicio de la verdad”, fue el título de la última de las conferencias de las Jornadas que impartió el director del Congreso Católicos y Vida Pública y presidente de la Unión Católica de Informadores y Periodistas en España, Rafael Ortega.
Rafael Ortega citando al Beato Juan Pablo II señaló: “No se puede escribir o transmitir sólo en función de los índices de audiencia. No se puede siquiera apelar de modo indiscriminado al derecho de información sin tener en cuenta otros derechos de la persona”. Y pidió a los directivos de los medios de comunicación que tengan presente este mensaje sobre el beneficio económico.
Señaló además que todos los periodistas, y más los católicos, están al servicio de la verdad, y que eludir esta responsabilidad y las dificultades que plantea, es faltar tanto a la ética de la profesión como a la moral natural personal «porque el compromiso que el profesional de la comunicación debe afrontar no solo atañe a las altas esferas de la política y la sociedad, sino que también es respuesta a las necesidades de cada una de las personas, sean de la condición que sean, más allá de prejuicios, que la integran», señaló.
Observó, así mismo, la exigencia creciente de adoptar un código ético con el que evitar que la información sea un mero producto empresarial que poder utilizar sin pensar en las repercusiones porque, a juicio del conferenciante, el comunicador debe ser dueño por completo de sus actos profesionales y asumir las consecuencias.
El ponente subrayó la necesidad de que el periodista católico lleve el verdadero mensaje de Cristo a los medios para evitar tergiversaciones y e impedir que solo lo morboso y sensacionalista que se produce en la Iglesia acapare toda la atención de los profesionales y apuntó la esperanza de que los nuevos comunicadores que se forman en las universidades católicas estén comprometidos con la verdad y con la dignidad de la persona.
Las III Jornadas Católicos y Vida Pública de Santiago de Compostela se completaron además con tres mesas redondas que profundizaron los temas de las conferencias. Las Jornadas Católicos y Vida Pública, organizadas por la ACdP y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, fueron ideadas para extender a todas las diócesis el espíritu y el mensaje del Congreso Católicos y Vida Pública, que en 2011 celebró su XIII edición.