La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Sobre la entrevista al prior de Silos

Padre Javier Igea. Congregación Mariana de la Asunción.- Me han llegado noticias de una entrevista al prior de Silos en el periódico de la Nueva España. El motivo de dicha entrevista es la presentación de un libro cuyo título es: «conversaciones en Silos» que por lo visto debe estar a punto de salir. No teniendo a mano el libro no puedo hablar de él. Sin duda alguna está lleno de buenas intenciones de nuestro monástico autor.  

Pero de lo que sí puedo hablar es de las afirmaciones que el padre prior hace en esta entrevista a La Nueva España. Diré a mis lectores que no me escandaliza que le guste estar con ateos; a mi también, y estoy seguro de que a Dios también le resulta muy agradable: “mis delicias son estar con los hijos de los hombres”, que seguro que nuestro querido benedictino  conoce bien.

Pero sí que hay otras frases que me han hecho pensar y también me han sorprendido. Veamos; después de decir que los discursos psicológicos y morales de la homosexualidad adolecen de una cierta inconsistencia (lo cual creo que es bastante simplista, y no sé si quedará aclarado en su libro), afirma el padre Prior que

La diferencia antropológica distingue hombre de mujer, pero no homosexual de heterosexual. Ésta no es una diferencia propiamente antropológica, sino comportamental, de conducta adquirida con una base más o menos natural.

En una paso ulterior del razonamiento, afirma que los comportamientos generan cultura y que los calificativos homosexual y heterosexual son calificativos culturales, no de naturaleza. Y para dejarnos en la duda sobre la moralidad de las acciones homosexuales, razona de la siguiente manera:

a) la moral de la Iglesia está fuertemente basada en la naturaleza.

b) no conocemos la naturaleza directamente, sino que nuestro conocimiento de ella está mediado por la cultura y la historia. Le cito a él para que quede más claro:

Pero algunos creemos, sin disenso del magisterio, que nuestro acceso a la naturaleza, como apuntaba hace un momento, nunca es inmediato; siempre está mediado por la historia y la cultura. Creo que esa mediación cultural e histórica es decisiva para entender el comportamiento homosexual, para comprenderlo y para respetarlo. Pero mis opiniones pueden no coincidir con el magisterio de la Iglesia. En todo caso me siento no coincidente, pero no discrepante.

Sobre a) no tengo nada que decir. Explica muy bien la postura de la Iglesia.

Ahora bien., lo expresado en b) me parece cuando menos sorprendente. No disiente del magisterio, pero no coincide con él. Y esto no es ser discrepante. No tiene tanta gracia como los hermanos Marx, pero recuerda a aquella escena de las clausulas del contrato en Una Noche en la Ópera, creo recordar. Pero falla en su razonamiento que nos lleva al relativismo mas absoluto. Es cierto que nuestro conocimiento de la naturaleza nunca es inmediato; está mediado por los sentidos, pero Dios nos ha dado la razón para superar las mediaciones y conocer la naturaleza. Y es muy fácil distinguir la naturaleza femenina de la masculina. El prior lo ha hecho en su artículo:

La diferencia antropológica distingue hombre de mujer, pero no homosexual de heterosexual.

Por ello, la moralidad de los comportamientos homosexuales o heterosexuales (ojo, que no todos los heterosexuales son morales) dependerá por tanto de su adecuación con la diferencia antropológica. Aquí es donde está el quid de la cuestión.

Termino; para otras matizaciones, el profesor google nos ayuda a aumentar nuestro conocimiento.