La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Popiełuszko, la libertad está en nosotros

Director: Rafał Wieczyński

Guión: Rafał Wieczyński. Intérpretes: Adam Woronowicz, Stanisław Banasiuk, Adam Biedrzycki, Teresa Bielińska, Dorota Całek.
150 min.
Jóvenes.

Esta película no es solo una historia sobre la vida y el martirio del sacerdote Jerzy Popiełuszko, sino también un retrato del pueblo polaco, y especialmente de la Iglesia y del movimiento Solidaridad. La cinta se alinea con títulos como La vida de los otros (2006) y Katyn (2007). Su aire documental no le resta fuerza narrativa, sino que contribuye a dar veracidad a la historia.

Arranca con el primer viaje de Juan Pablo II a Polonia en 1979, un acontecimiento extraordinario que conmocionó al pueblo polaco, duramente reprimido bajo un implacable régimen comunista prosoviético. La primera secuencia que protagoniza Popiełuszko ocurre en agosto de 1980, cuando le piden que celebre una misa en una fundición en Varsovia, para los trabajadores que hacen huelga. Una vez allí, empieza a confesar a obreros. Esto es importante, porque el guión va a subrayar continuamente los aspectos sacerdotales de Popiełuszko, que nunca fue un agitador político, sino un pastor, y eso sí, también un patriota. Por el contrario, los servicios secretos le difamaron presentándole como un radical y un subversivo.

El film va recorriendo distintos episodios, como la imposición de la ley marcial o la detención de Zygmunt Zdanowicz. Asistimos a la toma de los astilleros por parte del ejército, los juicios contra los dirigentes de Solidaridad… y en todo ello Popiełuszko nunca pierde de vista su verdadera condición: “Estoy huyendo del odio”, dice refiriéndose a que no quiere odiar a sus “enemigos”. “Mi lucha es contra el mal, no contra sus víctimas”, declara en alusión a los dirigentes comunistas. En 1983 es encarcelado. En 1984 es secuestrado y asesinado. Al cerrarse la película se oyen las palabras de Juan Pablo II proclamando el martirio de Popiełuszko, beatificado en 2010.

Es muy notable que el cardenal Glemp haya accedido a representar su propio papel, precisamente para reparar el escaso apoyo que, según él mismo, prestó a Popiełuszko en su momento. No es el único que se representa a sí mismo. A pesar de su corte algo televisivo, la película es un monumento a la memoria histórica europea.