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El nuevo rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso: «Ahora tenemos que trabajar para darle vida, darle horizonte y servicio a la Iglesia en España y en el mundo, que es para lo que se ha creado»

El pasado viernes, festividad de Santo Tomás de Aquino, Javier Prades juró su cargo como rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, cuyo nombramiento se conoció el pasado mes de diciembre. En una entrevista en “El Espejo de la Iglesia en Madrid”, de la Cadena COPE, habló de lo que significa ser rector de la recientemente erigida Universidad Eclesiástica San Dámaso.

 

A su juicio, se trata de “la culminación de lo que podríamos llamar el momento constituyente. Ahora ya están constituidas todas las facultades, está constituida la Universidad y, con el nombramiento del rector, han quedado cubiertos los nombramientos de todas las autoridades académicas”. En este sentido, señala que “todos los instrumentos jurídicos están ya disponibles y se cierra la fase primera, que ha sido la constitución de la Universidad”.

 

Para Prades, “ahora tenemos que trabajar para rellenarla, darle vida, darle horizonte y servicio a la Iglesia en España y en el mundo, que es para lo que se ha creado”.

 

Como máxima autoridad académica de la Universidad Eclesiástica, señaló que “hay una colaboración muy buena por parte de todos” y que “la Junta de Gobierno quedó constituida en el mes de septiembre-octubre, por lo que están vigentes los cargos de decanos, el vicedecano de Teología, el Secretario General, Director del Instituto de Ciencias Religiosas… Éste, prosiguió, es el primer órgano colegial de gobierno junto con el rector y el punto desde el que podemos mirar unitariamente todas las facultades y el bien común de la realidad, que es la Universidad”.

Relató que este momento pide a todo el mundo que le ha felicitado por su nombramiento que rece un Ave María. “La Virgen siempre me ha acompañado en la vida y, a través de este gesto sentido, yo lo hago porque esto excede mis fuerzas y mis capacidades y mis méritos”. “La intercesión y la cercanía de la Virgen son el camino seguro”. A partir de ahí, el hecho de que se deposite en él esta confianza supone “la disponibilidad y el deseo de trabajar, construir, entregar el tiempo y la energía y las ideas, el afecto, para ponerlo a disposición de esta gran obra común de la Diócesis de Madrid”.

 

En cuanto a los retos y tareas que se le presentan, subrayó que “el trabajo cotidiano es más o menos el mismo. En un plazo de cuatro años tenemos que responder a esta primera fase de desarrollo con una serie de iniciativas y de acciones concretas que queremos llevar a cabo en estos años”.