La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Ministro anuncia reformas en la Justicia. Las tasas judiciales en los recursos

Francisco Rodríguez Barragán. Licenciado en Geografía, Historia y Derecho.- He escuchado al nuevo ministro de Justicia que explicaba sus proyectos de reforma y me ha sonado bien la música de sus palabras, aunque habrá que esperar a conocer la letra, la letra impresa en el Boletín Oficial, para opinar sobre el resultado.

Me voy a limitar a comentar una sola de las medidas anunciadas: el cobro de tasas judiciales en los recursos que se presenten contra las sentencias judiciales. Me parece una medida disuasoria oportuna, algo así como el copago sanitario, pues creo que en la práctica se recurren muchas con el objetivo de alargar el procedimiento y “ganar tiempo”.

Quizás sería interesante que se hicieran públicos los datos de sentencias recurridas y porcentaje de las que son confirmadas o revocadas en todos los tribunales, pues seguramente ello justificaría la medida que se propone adoptar. Hay, sin duda, un empleo abusivo de los recursos que es necesario reducir para aligerar el peso de “pendientes” que soportan los tribunales.

Desconozco si existe algún control sobre los juzgados y tribunales respecto a las sentencias que resultan anuladas por vía de recurso, para actuar sobre aquellos que sobrepasen el porcentaje medio de todos los órganos.

Por otra parte creo que los juzgados están colapsados respecto a la fase de ejecución de las sentencias firmes, pues tienen un procedimiento demasiado, tedioso e infructuoso, que sería necesario reformar para que aquello de “dar a cada uno lo suyo” no se retrase por años.

La oposición se ha pronunciado de inmediato en contra de que la justicia deje de ser gratuita, pues con ello, dicen, solo podrán recurrir los ricos y no los pobres, pero lo mismo que los que están en una situación de necesidad se les asigna un abogado de oficio, también podrían arbitrarse medidas para que puedan recurrir.

No hay más remedio que repetir: que no existe justicia gratuita, ni sanidad gratuita, ni enseñanza gratuita, simplemente lo que cuesta todo ello lo pagamos todos con nuestros impuestos. Todos los españoles, aunque no hayamos pleiteado nunca, estamos pagando la ficción de la justicia gratuita.

Ojalá los proyectos del ministro de Justicia se plasmen en leyes justas y oportunas que mejoren el funcionamiento de la justicia.