La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un poco más caridad cristiana

Octavio Roncero, periodista.- Muchas veces nos falta generosidad, incluso no hacemos caso de lo que diariamente decimos en el Padre Nuestro,  “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. No pongamos una paja en el ojo ajeno cuando  sabemos que nosotros tenemos una viga en el nuestro. Más respeto a los demás, a los que no piensan como nosotros. Respeto, ante todo, a nuestra religión que nos permite tener una alegría perenne en nuestra vida, pero no queramos juzgar a los demás por practicar otras normas  que no caben en nuestras creencias.

El Papa lo ha dicho en más de una ocasión, aunque no recuerdo la frase exactamente, que es posible que un agnóstico que busca a Dios sea más digno que un católico rígido, exigente con los que no son católicos. Lo repito: Más respeto a nuestra religión y cumplamos aquello que es fundamental, el respeto a los demás, el perdón a los otros, la comprensión en definitiva a nuestros hermanos, que son todos los habitan en nuestro planeta.

Más caridad con el prójimo; dejemos a los otros, Dios no lo quiera, los odios, las mentiras… Si tenemos a Dios con nosotros,  ¡qué más queremos!. Hay mucha gente, fuera de nosotros, que está buscando la luz. No somos nadie para juzgar a los demás…

Me acuso, Padre, de juzgar continuamente a los demás, de no tener la caridad que predico, de estar lleno de pecados que me asustan, de necesitar siempre una confesión sincera, completa… Prometo, desde mi debilidad humana, no juzgar a los demás, no levantar falsos testimonios, no ridiculizar a nadie, no hacer chistes de la cara de un hombre público o del vecino del quinto… Aunque no soy digno de sentar cátedra de nada, un poco más de caridad cristiana creo que no vendría nada mal, para que así  colaboremos a hacer una sociedad más amable para vivir.