La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un “¡Bravo!” a la JMJ

La sede de la Conferencia Episcopal es hoy escenario de un acto que se repite regularmente cada año: la entrega de los Premios “¡Bravo!” que reconocen “la labor meritoria de los profesionales de la comunicación distinguidos por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”. En esta ocasión el premio especial se ha otorgado a un acontecimiento que dio la vuelta al mundo: la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en Madrid. Según el acta de concesión del premio, aquel acontecimiento tan vivo en la memoria de todos puso de manifiesto la fecunda vitalidad de la Iglesia, y a ello contribuyeron de forma decisiva todos los medios de comunicación, incluidas las redes sociales.

Se premia especialmente la dimensión mediática de este acontecimiento que puso a prueba la capacidad de la Iglesia en la gestión global de la comunicación. Visto desde la distancia se aprecia mejor el enorme esfuerzo que supuso la preparación y desarrollo de la Jornada que trajo a Madrid junto al Papa a millones de jóvenes de todo el mundo. Este “¡Bravo!” es también para los jóvenes que participaron en la Jornada, para las familias de acogida de peregrinos y para las parroquias que se volcaron en uno de los movimientos de solidaridad que más huella han dejado en la vida de los madrileños. Y si a veces se dice que la Iglesia no sabe comunicar en esta era digital, la JMJ ha demostrado que la fe vivida al aire libre puede romper esquemas y derribar muros, puede llegar a todos los rincones y por todos los medios, porque interesa al corazón de cada hombre.