La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
En el marco de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada

Los obispos españoles recuerdan que la Iglesia necesita nuevos y fieles jóvenes evangelizadores

En el marco de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada a celebrar el próximo 2 de febrero bajo el lema «Ven y sígueme», los obispos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) señalaron que laIglesia  necesita la fidelidad de nuevos evangelizadores.

Los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada (CEVC) de la CEE recordaron el encuentro del Papa con las religiosas jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), donde les manifestó que la Iglesia necesita de su fidelidad «joven, arraigada y edificada en Cristo».

Asimismo, los prelados destacaron que la nueva evangelización a la que llama la Iglesia es «un desafío espiritual para salir de la indiferencia», y agregaron que esta «nueva evangelización requiere de nuevos evangelizadores».

Además, recordaron que una gran tarea en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada: «Los consagrados están llamados por su vocación, consagración y misión a vivir un estilo de vida que exige, en primer lugar, la santidad de vida a la que toda la Iglesia está llamada», indicaron.

Testimonios de vida consagrada

Los obispos españoles presentan además algunos testimonios de jóvenes que abrazaron la vida religiosa, entre los cuales están:

La joven francesa Eméline, de 20 años de edad, viajó tras una beca Erasmus para estudiar sociología a Salamanca (España), donde se alojó en la residencia universitaria de las Cruzadas de Santa María. Luego de conocerlas cambió su carrera por la de teología y el pasado 8 de diciembre entró a formar parte de la milicia mariana.

La hermana. Clarisa Sor Josefa María recuerda cómo sintió el llamado de Dios que intentó silenciar durante un año «hasta que un día me encontré con Jesús. Su llamado fue una declaración de amor. Me sentí enamorada. Todo cambió. Mi vida recobró un nuevo sentido, era feliz, me sentía libre como nunca»..

Así también el misionero javeriano Carlos Collantes: «¿por qué a mí, Señor, por qué? ¿No ves que tengo otros planes y que mis sueños no coinciden con los tuyos? Los míos son jóvenes, ilusionados, los tuyos arriesgados y me van a desestabilizar», preguntaba el joven ahora misionero en Camerún.