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El Cardenal Rouco señala que “la Comunicación de la JMJ fue un factor decisivo tanto en el proceso de preparación como en el de la celebración de la Jornada”

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, recogió ayer en la sede de la CEE, el Premio ¡Bravo! Especial a la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid entre el 16 y el 21 de agosto. En su intervención, tuvo palabras de reconocimiento para la organización de la comunicación de la JMJ y destacó que “fue un factor decisivo tanto en el proceso de preparación como en el de celebración de la Jornada”.

En este sentido, subrayó dos aspectos del papel de la comunicación en la JMJ: “mostrar lo que estábamos preparando en la vida de la Iglesia, no sólo en Madrid sino en España y en todo el mundo, como una realidad profundamente eclesial y vivida en la fe y desde la fe”, y “cómo eso se presentó durante la JMJ”.

Para el Cardenal, “como consecuencia de ese profundo enraizamiento, la experiencia de la fe vivida en la catolicidad de la Iglesia -por la riqueza humana que se desprendía, tanto del proceso de preparación como en los momentos de la celebración-, la adhesión a Cristo, el sí a Cristo, produce nueva humanidad, produce cultura, una personalidad inconfundible” y “termina en una gran experiencia de alegría”. Y, es que, “si algo no se encontraba en la JMJ era tristeza ni caras largas ni malos humores. Todo era amabilidad, entrega, alegría, gozo y testimonio de una magnífica y nueva humanidad”.

También hizo referencia al Orfeón Donostiarra, que participó en algunos actos de la JMJ con un concierto de “extraordinaria calidad y riqueza española”. “Nos emocionó a todos”, dijo. En definitiva, y recordando las palabras del Santo Padre días después de su regreso a Roma después de la JMJ, los actos de fe se convirtieron en una “una cascada de luces”.

El Cardenal agradeció a la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la CEE y al jurado la concesión de este Premio ¡Bravo! Especial 2011, y recordó que el Comité Organizador Local y el Departamento de Comunicación de la JMJ “han sido los artífices principales de ese proceso de comunicación por el cual nos honran”.

Además, reconoció a L`Osservatore Romano, otro de los galardonados con los Premios Bravo, y afirmó que “nos ha ayudado mucho, como no podía ser de otro modo, porque las Jornadas Mundiales de la Juventud las convoca el Papa, las preside Él, y sin el Papa no hay JMJ”. Y ha concluido recordando a los demás premiados en estos ¡Bravo! 2011.

Por su parte, el obispo de Lleida y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, monseñor Joan Piris Frigola, hizo un llamamiento a la «responsabilidad» de los medios ante la actuación de los que, en ocasiones, a su juicio, «no

han servido a la verdad o se han dejado llevar por otros intereses».

En este sentido, destacó que estos medios han «faltado a su misión en favor de la dignidad humana» pues, según recordó, los medios de comunicación deben «servir a la difusión de la verdad» con «profesionalidad, talento y constancia». Por ello, espera que estos Premios Bravo que reconocen la contribución de los medios a «satisfacer el deseo de sentido, verdad y unidad», tal y como señaló el Papa Benedicto XVI, «estimulen» al resto de periódicos, radios, televisiones y demás medios, a ser «cada vez más conscientes de su responsabilidad y del bien que hacen cuando

transmiten, con belleza, la verdad».

Concretamente, destacó la labor de comunicación que se realizó durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, que se celebró del 16 al 21 de agosto de 2011, y que ha recibido el premio `Bravo! Especial. Monseñor Piris ha indicado que fue «uno de los eventos más y mejor comunicados» del pasado año, con una cobertura a nivel mundial que llegó a más de cien países y con 60.000 informaciones publicadas.

Otro de los premios Bravo, el de Prensa, ha recaído este año en

L’Osservatore Romano coincidiendo con su 150 aniversario. Este

diario, conocido como ‘periódico del Papa’, se difunde en nueve

lenguas y cuenta, según ha indicado monseñor Piris, con «fuentes

privilegiadas». El director del rotativo, Giovanni Maria Vian, resaltó, al recoger el galardón, «la apertura de la Iglesia católica» que quiere ser «amiga del ser humano». A su juicio, esta apertura la ha mostrado al mundo con acontecimientos como la JMJ de Madrid que, tal y como ha recordado, convocó a más de dos millones de jóvenes y «superó polémicas previas con soltura».

Vian señaló que desde hace un siglo y medio, L’Osservatore Romano trata de expresar cada día «amistad» en sus relaciones en el mundo de la comunicación y también «una hermandad» en el lenguaje, el cual vigilan para que se entienda y «no hiera» mientras se mantenga la claridad de las posiciones.

Asimismo, destacó la colaboración del diario con los no creyentes ya que, según ha indicado, las firmas de colaboradores no cristianos, no católicos e incluso no creyentes han aumentado en los últimos años, lo que inspira un debate que, según ha explicado, quiere contribuir a subrayar la posibilidad de Dios en la sociedad «que parece haberlo olvidado».