La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

KAZAJSTÁN: Elecciones auténticamente plurales en un país musulmán [BLOG 269]

Antonio Alonso Observador electoral OSCE, Profesor Universidad San Pablo CEU, Madrid.- El pasado 15 de enero se celebraron elecciones parlamentarias en Kazajstán. El resultado, con una participación de más del 75% del censo, fue el siguiente: Nur Otán (80,9 %), Ak Zhol (7, 47 %) y el Partido Comunista Popular de Kazajstán PCPK (7, 19%). 

De de los 107 escaños de la Cámara Baja, 9 se reservan para garantizar la presencia de las minorías nacionales y son designados de entre los miembros de la Asamblea de los Pueblos de Kazajstán. De los 98 que estaban en disputa, y de acuerdo con la voluntad de los ciudadanos kazajos, 83 escaños son para Nur Otán, 8 para Ak Zhol y 7 para el PCPK.

Catherine Ashton, ha felicitado al país centroasiático por la forma en que han llevado a cabo las elecciones. La OSCE, por su parte, aunque reconoce la firme voluntad del gobierno kazajo en llevar a cabo unas elecciones libres y limpias, señala una serie de puntos que deben ser mejorados de cara a unos próximos comicios. Lógicamente, algo que la organización conoce de sobra, la democracia no puede arraigar de forma perfecta, mágica y automática sin problemas en un país que ha vivido durante dos siglos bajo el autoritarismo ruso.

* Como observador sobre el terreno, en la provincia meridional de Zhambul, puedo afirmar que las elecciones se han desarrollado sin incidentes, en tono festivo incluso y sin fraudes. Pudimos contemplar algunos fallos en el procedimiento que, sin embargo, son atribuibles a una falta de formación más que a una intención de engañar por parte de la mesa electoral. Por ejemplo, la hora de inicio era las 7:00 a.m., y sin embargo en algunos colegios electorales se abrió antes para hacer entrega de regalos al joven que votaba por primera vez en la vida o al votante de mayor edad.

** La mentalidad con la que se acoge una jornada electoral en Kazajstán es completamente distinta a la que podría notarse en España, por poner un ejemplo de país occidental y democrático. Mientras que aquí se suele respirar un ambiente de nerviosismo e incluso de tensión, allí es un día plenamente festivo. De hecho, colocan altavoces en el exterior a través de los cuales suena música todo el día, animando a los ciudadanos que se acercan hasta el colegio electoral. Obviamente, la primera canción que suena es el himno nacional, que todo el mundo escucha (y canta) con sumo respeto con la mano en el pecho. La decoración de la sala donde se vota tampoco deja lugar a dudas de que es un día de fiesta y alegría: flores, guirnaldas, globos,… La disposición de la sala, no obstante, no deja de ser la propicia para que los votantes puedan llegar fácilmente a la mesa electoral, recoja las papeleta, meterse en la cabina de voto donde marcar en absoluto secreto su opción (o, como pude observar en el recuento, papeletas en las que habían escrito “niet”, no, a todos y cada uno de los partidos, como una libre expresión de estar en contra del sistema de partidos allí), y depositar su voto en la urna a la vista de todos (evitando así la posibilidad de pucherazo). La presencia de observadores (internacionales, de los partidos que se presentaron y de ONGs del país) garantizaba aún más que las elecciones discurrieran de manera adecuada.

*** El cierre de las urnas no trajo ninguna sorpresa en un país en el que se apoya masivamente al presidente Nazarbayev, líder de la nación.

 

Referencia bibliográfica: ANTONIO ALONSO MARCOS, Kazajstán: Modelo de tolerancia religiosa (Madrid, Grupo UNISCI, dentro de la colección de libros sobre Seguridad y Defensa, 2011); Blog Carlos Corral nn.219 y 233 relativos a Kazajstán