La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EL MENSAJE DE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES

El Papa destaca la importancia del silencio como condición para que la Palabra pueda ser pronunciada y escuchada

Tal y como se esperaba, ayer se hizo público en el Vaticano el Mensaje del Papa para la 46ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que Benedicto firmó en la Fiesta de San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia y obispo de Ginebra, considerado uno de los grandes maestros de la espiritualidad de los últimos siglos, patrono de los periodistas y escritores católicos.

En la sala de prensa de la Santa Sede, se llevó a cabo la presentación de este documento que tiene como titulo “Silencio y palabra: camino de evangelización”. En la rueda de prensa intervinieron monseñor Claudio María Celli, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales y el secretario y subsecretario de dicho dicasterio. En su intervención monseñor Celli afirmó que el Papa “ha querido analizar la cultura de la comunicación para ofrecer propuestas al hombre de hoy, así como orientar la acción pastoral de la Iglesia”. Aseguró el responsable vaticano que, “en los últimos años, el Papa ha estado muy atento a los procesos y dinámicas de la comunicación, especialmente en el contexto de la transformación cultural originada por los desarrollos tecnológicos.

En este contexto subrayó que, en el mensaje de este año, el Papa dirige su atención hacia un elemento clásico de la comunicación: “el silencio”, o mejor dicho el binomio silencio-palabra y calificó el mensaje de “profunda reflexión humana sobre la importancia del silencio en el corazón de la comunicación”. El presidente del dicasterio hizo un encendido elogio del silencio, como condición para que la palabra pueda ser pronunciada o escuchada y añadió: “El silencio habla, nuestro silencio puede expresar la cercanía, la solidaridad y la atención hacia los demás. El silencio es una manera poderosa para expresar nuestro respeto y nuestro amor por los otros. En el silencio escuchamos al otro, le damos la prioridad a la palabra del otro. El silencio es una actitud activa. Es nuestro silencio el que permite y da espacio al otro para hablar”.

Según monseñor Celli, “el silencio se vuelve cada vez más importante en el contexto de aquel flujo de preguntas, que en un cierto sentido es el motor de la cultura moderna de la comunicación”. Y advirtió que “en nuestra cultura existe el riesgo de no escuchar la pregunta del otro y de querer imponer respuestas prefabricadas”, cuando en el silencio es “donde puede florecer un diálogo entre aquel que hace la pregunta y el que busca responder. En esto hay un diálogo, una interactividad y es una verdadera búsqueda de la verdad”.

En su lectura del mensaje del Papa, afirmó que “nos sugiere que en el corazón del flujo de preguntas que se hace, hay una fundamental, que es la búsqueda de la Verdad, y de aquí nace de nuevo la importancia del silencio como el lugar privilegiado donde el sujeto humano se encuentra delante a sí mismo y delante a Dios”. “El papa hace ver cómo el silencio y la soledad son estados fundamentales en todas las grandes religiones, como lugar de encuentro con el misterio”, subrayó.

Indicó asimismo que el Papa “nos ofrece una fuerte meditación-reflexión sobre el silencio comunicativo de Dios”. “El Dios de la revelación bíblica –dice el Papa en el mensaje- habla también sin palabras” y citando la exhortación postsinodal Verbum Domini, recuerda que “como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio.” Más todavía, “en el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo”. En este sentido –concluyó monseñor Celli–, es evidente que ‘el hombre descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios’”.