La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Condiciones del diálogo y virtudes del dialogante.

Para que se desarrolle un diálogo auténtico es preciso, a la vez, que, por una parte, los participantes hagan una firme, clara, sincera, defensa de la verdad que poseen y que, por otra, sin perjuicio de la firmeza en la defensa de la propia posición, se mantengan abiertos a la crítica de los demás. No hay diálogo auténtico si no tomamos en serio, defendemos y criticamos argumentativamente nuestras propias posiciones. El diálogo auténtico es intercambio de las «razones»  que los interlocutores se ofrecen para avanzar juntos, como hemos dicho en textos anteriores,  hacia la conjunta, común afirmación, de una verdad siempre mayor. Quien no toma en serio la defensa de la verdad que posee, quien no está movido por una firme voluntad de verdad sólo puede ser un participante fingido del diálogo.

Así pues: son condiciones de posibilidad del diálogo auténtico: por una parte, la firmeza (no cerrazón  inflexible) en la defensa de la propia posición y, por otra, la apertura crítica a las razones de los demás (no la irenista ligereza relativista).  Y con éstas lo son los que a la vez constituyen componentes fundamentales de una sincera actitud de dialogancia: a) la conciencia clara del carácter limitado, siempre superable, de mi captación intelectiva de la realidad; b) la veracidad en la exposición y defensa argumentativa de mi posición y c) la sincera disposición a enriquecer esa mi posición con los elementos de verdad que se me ofrecen desde otras posiciones.

Resulta así que la participación en el diálogo bajo las condiciones ineludibles señaladas requiere asimismo en los participantes, y les exige practicar,  unas virtudes sin cuyo ejercicio no se pueden asegurar la efectiva autenticidad.  De entre las virtudes que habrían de adornar al dialogante, algunas de ellas, en efecto,  son tales que su carencia no sólo le impedirá ser un dialogante moralmente bueno y auténtico, y hará de él un falso dialogante sino que impedirá, en último término, que haya diálogo sin más. Y siendo esto así,  la consideración de las virtudes del auténtico dialogante o dialogador es sin duda  parte ineludible de una teoría del diálogo mismo.

Las virtudes éticas y dianoéticas propias del auténtico dialogante se relacionan y refuerzan mutuamente. Se refuerza mutuamente la clara conciencia habitual de la propia limitación intelectual, conciencia que abre en humildad y ensancha la propia inteligencia en acuciante deseo de complementariedad, de más verdad. Con esta actitud se refuerzan el hábito dianoético de «escucha» de la realidad por voz del otro y la virtud moral de respeto al otro como persona, como congénere substancialmente igual, compañero de búsqueda de la verdad, capaz de aprehender aspectos de la realidad que se escapan a mi perspectiva, un portavoz  también de la realidad.

He de practicar la más limpia veracidad para exponer mi postura con plena fidelidad y excluir radicalmente la mentira (la mentira no es sólo un mal moral, sino un obstáculo «físico» que hace imposible el diálogo) y he de practicar la justicia con que apartar de mi consideración los aspectos negativos de su personalidad ajenos a la búsqueda de la verdad. La virtud dianoética que me hace captar la fuerza del mejor argumento habrá de aliarse con la fortaleza para resistir a quien pretenda, por encima de éste,  hacer valer el poder de su pura fuerza, así como la virtud de la templanza para renunciar a hacer valer mi propio poder extra-argumentativo incluso intelectual (habilidad sofística, p.e.), del que pueda sentirme y estar circunstancialmente investido…  Otras muchas virtudes y dotes de carácter, aunque no sean necesarias con necesidad de medio para que haya un diálogo auténtico,  contribuirán a un diálogo más grato y fecundo. (Su consideración podría ser parte de un tratado sobre el diálogo al que aquí no podemos dar cabida).-

 

Teófilo González Vila.

 

También del mismo autor:

Pienso, luego dialogo: http://www.analisisdigital.org/2012/01/03/pienso-luego-dialogo/

Qué diálogo: http://www.analisisdigital.org/2011/12/19/que-dialogo/

En busca de la verdad: diálogo: http://www.analisisdigital.org/2011/12/09/en-busca-de-la-verdad-dialogo/

Laicidad, laicismo y convivencia: http://www.analisisdigital.org/2011/11/29/laicidad-laicismo-y-convivencia/
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