La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Población y poder

 Max Silva Abbott. Doctor en Derecho y Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Católica de la Ssma. Concepción (Chile).- Recientemente, se ha publicado en Estados Unidos el libro “El Descenso Poblacional y la Restauración de Políticas de Gran Poder”, editado por Potomac Books. En él, se analiza la relación entre la demografía y el peso político y económico internacional entre otros, del propio Estados Unidos, de China y la India. 

Contrariamente a lo que suele escucharse en una época casi paranoica por el “problema” de la población (recuérdese que hace poco se volvía a maldecir nuestra suerte con el bebé siete mil millones), la obra hace un positivo balance de este elemento, puesto que a fin de cuentas, las sociedades están compuestas por personas. Así, como un adecuado recambio generacional se hace indispensable para que un país mantenga su pujanza en todo orden de cosas, vaticina para este siglo XXI un buen futuro para Estados Unidos (por su índice de natalidad aceptable), un sombrío panorama para China (fruto de la política del hijo único, impuesta desde 1979) y un excelente porvenir para la India (por su alta tasa de natalidad), la cual incluso superará en población a China hacia el 2025.

Lo anterior significa que las políticas de los últimos 50 años están cobrando su precio; porque si la natalidad (y por tanto, en buena medida, la familia) han sido y siguen siendo el enemigo global número uno de varios países desarrollado y de diversos organismos internacionales, el resultado obvio, después de tan despiadada campaña, es el paulatino envejecimiento de la población.

Por eso, para quienes aún siguen con la vieja cantinela de la superpoblación, ya es hora que se despabilen y se actualicen, porque si hoy somos siete mil millones, se debe no a una “explosión demográfica”, sino al aumento notable de la población senil. Mas, como nadie vive para siempre, en pocas décadas más comenzará visiblemente (puesto que ya existe en algunos países, como Rusia) una “implosión demográfica”. Y lo anterior no puede dejar de tener efectos graves, tanto en la economía como en el peso internacional de un país.

De hecho, parte de este problema ya había sido vaticinado hace muchos años, en un notable libro: “La limitación de los nacimientos”, de Stanislas de Lestapis (Barcelona, Herder, 1962, traducción de Claudio Pou; originalmente, “La Limitation des naissances”, 2ª ed., 1960, París, Editorial Spes; 1ª ed., 1958). Ya en esos tempranos años, advertía el autor que nada bueno podría venir de la verdadera guerra contra la natalidad. De Lestapis, sacerdote y demógrafo, tuvo además, un destacado papel en el asesoramiento de Pablo VI con motivo de la Encíclica Humanae Vitae, publicada en 1968, cuando este problema apenas se vislumbraba.

En consecuencia, si el futuro de los países pasa por su población. ¿Vamos a seguir transitando por el viejo y obsoleto camino maltusiano?