La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La fuerza ecuménica más poderosa

La unidad visible de quienes confiesan la fe en Jesucristo es una exigencia que procede del Evangelio, y también una condición para cumplir eficazmente la tarea de anunciarlo al mundo. El inicio de los ocho días de Oración por la Unidad de los cristianos es una nueva oportunidad de ahondar en este camino. El Papa Benedicto XVI, profeta de la unidad y artífice de no pocos encuentros entre confesiones cristianas en la historia reciente, nos ha recordado en su alocución posterior a la Audiencia de este miércoles que la unidad visible de la Iglesia única no puede ser sólo el resultado de nuestros esfuerzos, sino más bien un don que se recibe de lo Alto y por el que debemos orar sin descanso.

La anhelada Unidad de los cristianos no se consigue sólo con una cordialidad y una cooperación estratégica basada en intereses comunes, sólo será posible a partir de la transformación de la vida de los creyentes, a partir de la conversión interior. Hoy tenemos una tarea ecuménica central: ayudarnos mutuamente a creer cada vez más viva y profundamente. El Papa ha recordado que igual que los mártires de la época nazi propiciaron nuestro acercamiento recíproco, también hoy la fe vivida en un mundo secularizado será la fuerza ecuménica más poderosa que nos congregará, guiándonos a la unidad en el único Señor. No es una semana para juegos florales y frases bonitas, sino para dejarnos guiar por el Señor hasta el origen y fundamento de nuestra fe común.