La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Teólogo de la Universidad de Navarra

José Ramón Villar: “La unidad de la que Jesús habla en el Evangelio no es la simple armonía entre Iglesias cristianas separadas, sino la unidad visible de todas”

El teólogo de la Universidad de Navarra José Ramón Villar habló sobre el  ecumenismo con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

“La unidad de la que Jesús habla en el Evangelio no es la simple armonía entre Iglesias cristianas separadas que caminan en paralelo, sino la unidad visible de todos en una única Iglesia. Naturalmente, esta unidad es compatible con la diversidad de tradiciones, ritos y formas que enriquecen a la Iglesia, sin afectar a la comunión en una misma fe”. Así se pronunció el teólogo de la Universidad de Navarra José Ramón Villar, con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra desde hoy hasta el día 25 bajo el título ‘Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo’.

Según explicó el profesor de la Facultad de Teología, este lema se encuentra en la exhortación de san Pablo a dar gracias a Dios de que “por medio de nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria” (1Co 15, 57): “La victoria a la que se refiere san Pablo -apuntó- no es un victoria o un promesa de éxito al estilo humano. Se refiere a la  “transformación” personal mediante la fe en que Jesús, con su resurrección, ha vencido el mal, el pecado y la muerte. Para hacer propia esa victoria del Señor, el creyente ha de ‘configurarse’ a Él. Esta ‘transformación’ afecta a todas las Iglesias y comunidades cristianas, y conduce al servicio a la humanidad, y a la unidad cristiana a la que aspiramos según la oración de Jesús (“Que todos sean uno como tú Padre en mí, y yo en Ti”)”.

José Ramón Villar destacó que “resulta natural que quienes creemos en Jesús ofrezcamos un testimonio común del Evangelio ante los problemas actuales” y añadió que “esto se hace más urgente ante la pérdida del sentido de Dios en no poca gente sumergida en un clima irreligioso adverso, y a veces también desorientada o frustrada. Los esfuerzos de los cristianos por la unidad suponen también proponer el testimonio común y gozoso de la esperanza en la ‘transformación por la victoria de Cristo’, sin ceder a la presión irreligiosa, tanto en el ámbito personal como en el eclesial”.

Con respecto a la situación actual del ecumenismo, reconoció que las cuestiones de diálogo son diferentes según las Iglesias de que se trate. “Entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas se ha logrado avanzar sobre el lugar que ocupa el sucesor de Pedro, el Papa, en la Iglesia universal, pero el acuerdo no es total. Entre católicos (y ortodoxos) y las comunidades protestantes las cosas son más complicadas, porque las divergencias en la fe son más profundas (sobre la Escritura, Iglesia, los sacramentos, el sacerdocio, etc.)”, comentó.

En cuanto al protestantismo actual, destacó que “es extremadamente variado. Junto con las Iglesias históricas luteranas y reformadas, existe una gran fragmentación (evangélicos, baptistas, pentecostales, etc.) con actitudes diversas hacia el ecumenismo, incluso contrarias”.