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El próximo domingo, día 22 de enero, la Iglesia celebra la Jornada de Infancia Misionera

El Delegado de Misiones de Madrid: «Los niños han de ser conscientes de que la Iglesia, de la que forman parte, nació para la evangelización”

El próximo domingo, día 22 de enero, la Iglesia celebra la Jornada de Infancia Misionera. Con este motivo, el sábado 21 el Consejo Diocesano de Misiones realizará un encuentro diocesano. El Delegado de Misiones de la Archidiócesis, José María Calderón, nos explica cómo se vivirá en la diócesis esta Jornada dedicada de manera especial a los niños.  

-¿Cuáles son los objetivos principales de esta Jornada?


Hacer conscientes a los niños de España que son protagonistas también ellos en la Misión. Que los misioneros también dependen de su oración, de su sacrificio y, en la medida que pueden, de su limosna. También es importante que sepan que hay muchos niños en el mundo que dependen de los misioneros, de su atención y cariño para poder vivir, para poder crecer como ciudadanos y para poder ser verdaderos cristianos.

– ¿Cómo se implica Madrid cada año en esta celebración diocesana?


– Por regla general, la gran mayoría de las parroquias y colegios se toman en serio esta Jornada. Tanto en las catequesis como en las celebraciones de la Misa con niños del domingo, así como en las clases de religión, se habla de la Jornada. Se les explica lo importante que es la misión para la vida de la Iglesia, y cómo los niños no pueden ser indiferentes ante esta inmensa tarea.

– «Con los niños de América… hablamos de Jesús». ¿Por qué se ha elegido este lema para enmarcar el encuentro?, ¿qué se pretende?

– Desde hace ya cuatro años sacamos un plan por el que vamos recorriendo Jornada tras Jornada los cinco continentes. En años anteriores hicimos referencia a Asia, Oceanía y África. Ahora toca América, y el año que viene hablaremos de Europa. Queremos dar una visión de conjunto del trabajo que los misioneros realizan en todo el mundo por los niños y jóvenes. Mucho antes de que instituciones como la FAO o UNICEF existieran, la Iglesia católica, con sus misioneros, estaba atendiendo, cuidando, manteniendo, formando… a los más desprotegidos e indefensos de la humanidad. Los misioneros hacen labor de padres, maestros, médicos, amigos para sacar adelante a estos niños. En los cinco continentes. También en América, donde este año hemos puesto nuestra mirada.

– ¿Por qué es tan importante que los jóvenes conozcan, desde niños, el mundo misionero?

– Primero, porque los niños entienden muy bien y valoran, con gran afecto, la labor que se hace en la Misión. Pero, sobre todo, porque es parte fundamental de la formación cristiana de la persona la tarea misionera de la Iglesia. Desde pequeños han de ser conscientes de que la Iglesia, de la que forman parte, nació para la evangelización. Y los niños tienen una gran capacidad para entender muy bien la belleza de la entrega de los misioneros: de niño nace la vocación misionera.

El día anterior se celebrará un encuentro con motivo de la Jornada. ¿Qué se espera de esta cita, y por qué se realiza?

– Es una idea que nació hace cuatro años: tener un Encuentro Diocesano de Infancia Misionera. Tras el éxito de la Jornada Nacional que se tuvo hace cinco años, decidimos tener algo sencillo para darles a los niños de nuestra diócesis la posibilidad de conocer más de cerca lo que es la Infancia Misionera. Porque la experiencia de compartir un día con misioneros que les cuentan sus trabajos, el pasarlo bien oyendo historias y viendo reportajes de los misioneros y de los niños de países de misión, les abre la mente y el corazón a la universalidad de la Iglesia y al deseo de entregarse a Dios.

– ¿Cómo animaría a participar tanto como en el encuentro del sábado como en la Jornada?

– La pregunta es complicada ¿Cómo animaría? Pues vea, compare y si encuentra algo mejor… ¡únase! Estas cosas hay que experimentarlas, es la forma de ver que vale la pena. Pensemos una cosa: para los jóvenes y adultos, las parroquias, la Diócesis, los movimientos tienen muchas actividades. Pero para los niños hay pocas cosas durante el curso, quitando las catequesis. Ellos también necesitan tener una experiencia de la Iglesia, de la Iglesia diocesana y universal. Ellos también necesitan para su crecimiento saberse parte de la misión de la Iglesia, y esto es un instrumento eficaz para conseguirlo… ¡ojalá lo comprendamos los mayores!