La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
En una carta pastoral remitida con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

El arzobispo de Santiago insta a los fieles a «acoger fraternal y solidariamente» a inmigrantes y refugiados

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio Barrio, ha instado a los fieles gallegos a «salir al encuentro» y «abrir las puertas» a inmigrantes y refugiados y «acogerlos fraternal y solidariamente».

En una carta pastoral remitida con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebra el próximo domingo día 15, monseñor Barrio ha recordado que «tener que dejar la propia tierra y buscar refugio en otra tierra extraña es una de las experiencias dolorosas que puede vivir una persona», dado que «la persona percibe que el lugar que habita originariamente llega a ser un poco prolongación de si misma».

«Se tiene la impresión de que estar en su tierra afirma la libertad mientras que habitar en tierra extranjera diluye la propia identidad, generándose la sensación de inseguridad y desvalimiento, que son no pocas veces consecuencia de la indiferencia o de la desconfianza de quienes no miran con buenos ojos al extranjero, que lo discriminan y que fácilmente lo hacen responsable de cualquier calamidad emergente», explica monseñor Barrio.

Al mismo tiempo, el arzobispo de Santiago ha subrayado que en la Archidiócesis compostelana «se constata una mayor presencia» de inmigrantes de diferentes países con diferentes lenguas, creencias y culturas, «dando lugar a una sociedad pluricultural y plurirreligiosa».

Por ello, en el «contexto de la nueva evangelización», monseñor Barrio afirma que los fieles no deben «ahorrar esfuerzo alguno» a la hora de «lograr la integración social y la comunión eclesial de quienes» llegan a Galicia y a España «buscando condiciones más favorables para su vida».

«Es necesario que a quienes ya han encontrado a Jesucristo, les ofrezcamos una comunidad cristiana viva y responsable que les ayude a reafirmar su fe, a fortalecer su esperanza cristiana en medio de las dificultades del desarraigo de su entorno y a animar su caridad», ha sentenciado, al tiempo que ha recordado que «también ellos» pueden «ayudar a remover las aguas a veces estancadas de las comunidades cristianas».