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Islam, judaísmo – Cristianismo: Dios-Único y Dios-Trino

Carlos Corral. Analista Político Internacional.- Fue en el XI Concilio de Toledo, celebrado el 675 ó 676, donde se planteó de una manera profunda y clara el problema doctrinal de Dios-Único y Dios-Trino en el encuentro y convivencia próximos con los seguidores de las tres religiones: judía, musulmana y cristiana. ¿Tres personas en Dios?  

La verdad es que el misterio de la Trinidad es el misterio típico del cristianismo: afirma un solo Dios =mono-teísmo; y al tiempo, tres personas en él, Trinidad. La confesión cristiana, pues, de la Trinidad es una paradoja: ¿cómo se puede pretender mantener la fe monoteísta y al mismo tiempo afirmar que ese Dios único está constituido por tres personas distintas? ¿No hay en eso una contradicción en los términos? Tanto para el judaísmo como para el Islam, con los cuales los cristianos han dialogado en controversias pluriseculares, la Trinidad es inaceptable, simplemente porque les parece una regresión politeísta.

1.- La confesión primitiva: 3 nombres recapitulados en un único Dios.

S.Pedro (Hech 2,32-33) propone un relato articulado sobre estos 3 nombres:

Dios ha resucitado a este, que es Jesús, de lo que todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo, objeto de la promesa, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo”.

Y S.Pablo (1 Cor 12,4-6) los nombra así al hablar de la diversidad de dones, ministerios y funciones en la Iglesia:

“Hay diversidad de dones espirituales, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos”.

2.- El misterio de la Trinidad expresado en el Concilio XI de Toledo,
– La formulación de la Trinidad-

1. (Punto de partida). Confesamos y creemos que la santa e inefable Trinidad, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, es naturalmente un solo Dios de una sola sustancia, de una naturaleza, de una sola también majestad y virtud.
(2) (Padre).Y confesamos que el Padre no es engendrado ni creado, sino ingénito. Porque Él de ninguno trae su origen, y de Él recibió su nacimiento el Hijo y el Espíritu Santo su procesión. Él es pues la fuente y origen de la divinidad entera.
(4) (Hijo). Confesamos también que el Hijo nació de la sustancia del Padre, sin principio antes de los siglos, y que, sin embargo, no fue hecho; porque ni el Padre existió jamás sin el Hijo, ni el Hijo sin el Padre.
(10) (Espíritu Santo). También creemos que el Espíritu Santo, que es la tercera persona en la Trinidad, es un solo Dios e igual con Dios Padre e Hijo; no, sin embargo, engendrado y creado, sino que procediendo de uno y otro, es el Espíritu de ambos.

– Entonces, ¿cómo se ha de hablar de la Trinidad?

(14) (Trinidad). Esta es la explicación relacionada de la Santa Trinidad, la cual no debe ni decirse ni creerse triple, sino Trinidad. Tampoco puede decirse rectamente que en un solo Dios se da la Trinidad, sino que un solo Dios es Trinidad.
(15) Mas en los nombres de relación de las personas, el Padre se refiere al Hijo, el Hijo al Padre, el Espíritu Santo a uno y a otro; y diciéndose por relación tres personas, se cree, sin embargo, una sola naturaleza o substancia. […]
(17) Porque lo que el Padre es, no lo es con relación a sí, sino al Hijo; y lo que el Hijo es, no lo es con relación a Sí, sino al Padre; y de modo semejante, el Espíritu Santo no a Sí mismo, sino al Padre y al Hijo se refiere en su relación: en que se predica Espíritu del Padre y del Hijo. Igualmente, cuando decimos “Dios”, no se dice con relación a algo, como el Padre al Hijo o el Hijo al Padre o el Espíritu Santo al Padre y al Hijo, sino que se dice Dios con relación a sí mismo especialmente.

(21) (Cada persona es Dios. No hay número en la Trinidad). Porque si de cada una de las personas somos interrogados, forzoso es la confesemos Dios. Así, pues, singularmente se dice Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios.
(29) (Tres Personas inseparables) Y, sin embargo, no ha de pensarse que estas tres personas son separables, pues no ha de creerse que existió u obró nada jamás una antes que otra, una después que otra, una sin la otra. […]
(35) “Así, pues, siendo estas tres cosas una sola cosa, y una sola, tres; cada persona, sin embargo, posee su propiedad permanente. Porque el Padre posee la eternidad sin nacimiento, el Hijo la eternidad con nacimiento, y el Espíritu Santo la procesión sin nacimiento con eternidad”.

Como conclusión, valga esta muestra de la fe trinitaria de los primeros cristianos como la de Sta. Cecilia en su basílica romana —en la representación escultórica de Maderna— postrada en el suelo señalando con el índice de la mano izquierda la unicidad de Dios; y con el índice, el anular y el pulgar de la mano derecha, la Trinidad.