La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa pide a los cristianos que transformen sus cruces «en sacrificio libre y responsable» de amor

El Papa pidió ayer a los cristianos que transformen sus cruces «en sacrificio libre y responsable» de amor a Dios y a los hermanos y conviertan su participación en la Eucaristía en «la cima de toda su oración», durante la audiencia general de los miércoles celebrada en el Aula Pablo VI, en la que el tema fue la Última Cena de Jesús.  

El Papa recordó que en esos días, la vida del pueblo judío estaba marcada por la próxima Pascua, memorial de la liberación de Israel de Egipto. A su juicio, «Jesús quiere vivirla con sus discípulos de una forma completamente diversa y especial; es su Cena y en ella da algo totalmente nuevo, se entrega a sí mismo. De esta forma celebra su Pascua, anticipa su Cruz y su Resurrección». El núcleo de la Cena, según añadió, son los gestos de partir el pan, distribuirlo y compartir el cáliz del vino, con las palabras que los acompañan, algo que se convierte en la Eucaristía que es «la gran oración de Jesús y de la Iglesia». Se trata, de la transformación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

Benedicto XVI subrayó que Cristo da «una señal visible de la acogida a la mesa en que Dios se entrega. «Consciente de su muerte ya próxima, ofrece anticipadamente la vida que le será arrebatada y de este modo transforma su muerte violenta en un acto libre de entrega de sí por los demás y a los demás. La violencia padecida se transforma en un sacrificio activo, libre y redentor», aseguró.

Por todo ello, manifestó que, al participar en la Eucaristía «se vive de una forma extraordinaria la oración que Jesús pronunció para que el mal, que todos se encuentran en la vida, no venza». «En la Eucaristía, la Iglesia responde al mandamiento de Jesús ‘Haced esto en conmemoración mía'». Al final de la catequesis, el Papa saludó en diversos idiomas a los peregrinos presentes y se ha dirigido especialmente a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. «Queridos jóvenes, vivid con alegría vuestra pertenencia a la Iglesia, que es la familia de Jesús. Queridos enfermos, que la gracia del Bautismo alivie vuestros sufrimientos y os ayude a ofrecerlos a Cristo por la salvación de la humanidad. Y vosotros, queridos recién casados, (…) fundad vuestro matrimonio en la fe, recibida como don el día de vuestro bautismo».